sábado, 3 de enero de 2026

40 o 60 horas? El dilema silencioso que vive mi generación



No sé en qué momento empezamos a normalizar la idea de que la vida se mide en horas laborales, como si el tiempo fuera una moneda y no el tejido invisible que sostiene lo que somos. Desde hace meses leo debates sobre si la Generación Z prefiere trabajar 40 o 60 horas a la semana. Y cada vez que veo un titular así, siento una punzada rara, como si intentaran reducir la vida de un joven a un Excel que clasifica productividad, cansancio, emociones y sueños en columnas separadas.

Pero nosotros no vivimos así.
La vida de un joven no cabe en una hoja de cálculo.

Y quizá por eso este debate me toca tan de cerca.

Cuando Portafolio publicó el artículo sobre cuántas horas son ideales para mi generación, volví a esa pregunta que todos escondemos detrás de la risa, la música, los memes, o el cansancio:
¿Cuánto tiempo de mi vida estoy dispuesto a entregar sin sentir que me pierdo a mí mismo?

Porque al final no se trata de 40 o 60 horas.
Se trata de para qué vivimos, para quién vivimos y qué tanto de lo que hacemos está conectado con lo que realmente somos.

Yo crecí viendo a mi familia trabajar con una disciplina casi sagrada. La rutina de mi papá —ese hombre que lleva décadas levantándose a las 3 de la mañana para estudiar, pensar, crear y empujar la vida— me enseñó que el trabajo puede ser un acto de amor, una manera de transformar el mundo. Pero también vi el desgaste, la entrega, el sacrificio silencioso que a veces nadie aplaude.
Y entre todo eso, encontré una lección que todavía estoy aprendiendo:
trabajar mucho no es lo mismo que vivir bien.

Cuando uno es pequeño cree que los adultos lo pueden todo.
Cuando uno crece, entiende que muchos sobreviven en piloto automático.

Por eso, cuando escucho que algunos líderes empresariales dicen que trabajar 60 horas “forma carácter”, me pregunto si realmente conocen lo que pasa por dentro de un joven de mi generación. Una generación que carga expectativas gigantes, ansiedad colectiva, incertidumbre económica, presión social, pensamientos sobre salud mental, y además un mundo laboral que va cambiando más rápido de lo que cambiamos nosotros mismos.

Algo curioso ocurre cuando un joven habla de balance.
Hay quienes lo interpretan como pereza.
Pero no es eso.

A muchos nos educaron para no fallar.
Para no detenernos.
Para no “perder el ritmo”.

Y al mismo tiempo vivimos en una sociedad que nos dice que aprovechemos la vida, viajemos, cuidemos nuestra mente, disfrutemos cada día, estemos presentes, pero sin dejar de producir, sin dejar de competir, sin dejar de sentir que debemos demostrar algo.

¿Cómo se supone que uno equilibra todo eso?

Cada vez que toco este tema, recuerdo una reflexión que escribí en mi propio blog (https://juanmamoreno03.blogspot.com/): la vida no debería sentirse como correr detrás de un reloj que nunca se detiene. La vida es más honesta cuando la habitamos, no cuando solo la sobrevivimos.

Cuando la discusión se centra en si debemos trabajar 40 o 60 horas, siento que lo esencial se pierde. Porque en el fondo la pregunta real es otra:
¿Qué clase de vida estamos construyendo?

He leído también textos de Mensajes Sabatinos (https://escritossabatinos.blogspot.com/) donde se habla del ritmo del alma, de esa pausa interior que no conoce de horarios pero sí de coherencia. Y a veces pienso que el problema no es cuánto trabajamos, sino cuánto nos desconectamos de lo que sentimos mientras lo hacemos.

En Amigo de ese Ser Supremo en el cual crees y confías (https://amigodeesegransersupremo.blogspot.com/) he visto reflexiones sobre propósito que me han sacudido. Porque trabajar sin propósito es como correr en círculos creyendo que avanzas.

Y en Bienvenido a mi Blog (https://juliocmd.blogspot.com/) he encontrado palabras que parecen escritas para este tema: la verdadera productividad empieza donde empieza la autenticidad.

Muchos jóvenes dicen que prefieren trabajar 40 horas. Otros que prefieren 60 si eso significa crecer más rápido. Y ambos caminos pueden tener sentido… dependiendo de quién seas y qué tan en paz estés contigo mismo.

La Generación Z no es una sola voz.
Somos un nudo de emociones, contradicciones y búsquedas.
Y cada uno está intentando construir una vida que no lo traicione por dentro.

Yo mismo he pasado por momentos en los que trabajo hasta que el cuerpo me llama a gritos. Y otros días, simplemente necesito detenerme y respirar, observar la ciudad desde una ventana, escribir algo que me haga sentir vivo, o conectar con lo espiritual como lo comparto en mi blog.

No somos vagos.
Estamos cansados.
No somos exigentes.
Somos conscientes.
No buscamos menos responsabilidad.
Buscamos una vida que tenga sentido.

¿Entonces cuántas horas deberíamos trabajar?
La respuesta no está en un estudio ni en una ley.

Está en nuestra capacidad de decir la verdad:
queremos vivir, no solo producir.

Queremos un trabajo donde no tengamos que sacrificar la salud mental para ganar experiencia.
Queremos líderes que entiendan que un buen talento no se presiona: se acompaña.
Queremos construir una vida donde no haya que elegir entre tener sueños o tener descanso.
Queremos la posibilidad de crecer sin rompernos en el intento.

Y sobre todo, queremos tiempo.
Tiempo para descubrirnos.
Tiempo para equivocarnos.
Tiempo para sanar.
Tiempo para amar.
Tiempo para existir sin sentir culpa.

Desde mi perspectiva —desde mi vida, mis blogs, mis golpes, mis aprendizajes, mis oraciones silenciosas y mis desvelos— yo no creo que la pregunta sea 40 o 60 horas.

Creo que la pregunta es:
¿cuántas horas de tu vida estás dispuesto a perder sin que te duela?

Si la respuesta te incomoda, ahí empieza tu camino.

Si la respuesta te asusta, ahí empieza tu verdad.

Y si la respuesta te mueve a cambiar algo, ahí empieza tu libertad.

Porque al final, cada uno de nosotros merece un trabajo que no le robe la vida que quiere vivir.

¿Sentiste que esto te habló directo al corazón?
Escríbeme, cuéntame tu historia o compártelo con quien sabes que lo necesita.

Agendamiento: Whatsapp +57 310 450 7737

Facebook: Juan Manuel Moreno Ocampo

Twitter: Juan Manuel Moreno Ocampo

Comunidad de WhatsApp: Únete a nuestros grupos

Grupo de WhatsApp:    Unete a nuestro Grupo

Comunidad de Telegram: Únete a nuestro canal  

Grupo de Telegram: Unete a nuestro Grupo

👉 “¿Quieres más tips como este? Únete al grupo exclusivo de WhatsApp”.

Juan Manuel Moreno Ocampo
"A veces no hay que entender la vida… solo vivirla con más verdad."

No hay comentarios.:

Publicar un comentario