No sé en qué momento empezamos a normalizar la idea de que la vida se mide en horas laborales, como si el tiempo fuera una moneda y no el tejido invisible que sostiene lo que somos. Desde hace meses leo debates sobre si la Generación Z prefiere trabajar 40 o 60 horas a la semana. Y cada vez que veo un titular así, siento una punzada rara, como si intentaran reducir la vida de un joven a un Excel que clasifica productividad, cansancio, emociones y sueños en columnas separadas.
Y quizá por eso este debate me toca tan de cerca.
Por eso, cuando escucho que algunos líderes empresariales dicen que trabajar 60 horas “forma carácter”, me pregunto si realmente conocen lo que pasa por dentro de un joven de mi generación. Una generación que carga expectativas gigantes, ansiedad colectiva, incertidumbre económica, presión social, pensamientos sobre salud mental, y además un mundo laboral que va cambiando más rápido de lo que cambiamos nosotros mismos.
Y al mismo tiempo vivimos en una sociedad que nos dice que aprovechemos la vida, viajemos, cuidemos nuestra mente, disfrutemos cada día, estemos presentes, pero sin dejar de producir, sin dejar de competir, sin dejar de sentir que debemos demostrar algo.
¿Cómo se supone que uno equilibra todo eso?
Cada vez que toco este tema, recuerdo una reflexión que escribí en mi propio blog (https://juanmamoreno03.blogspot.com/): la vida no debería sentirse como correr detrás de un reloj que nunca se detiene. La vida es más honesta cuando la habitamos, no cuando solo la sobrevivimos.
He leído también textos de Mensajes Sabatinos (https://escritossabatinos.blogspot.com/) donde se habla del ritmo del alma, de esa pausa interior que no conoce de horarios pero sí de coherencia. Y a veces pienso que el problema no es cuánto trabajamos, sino cuánto nos desconectamos de lo que sentimos mientras lo hacemos.
En Amigo de ese Ser Supremo en el cual crees y confías (https://amigodeesegransersupremo.blogspot.com/) he visto reflexiones sobre propósito que me han sacudido. Porque trabajar sin propósito es como correr en círculos creyendo que avanzas.
Y en Bienvenido a mi Blog (https://juliocmd.blogspot.com/) he encontrado palabras que parecen escritas para este tema: la verdadera productividad empieza donde empieza la autenticidad.
Muchos jóvenes dicen que prefieren trabajar 40 horas. Otros que prefieren 60 si eso significa crecer más rápido. Y ambos caminos pueden tener sentido… dependiendo de quién seas y qué tan en paz estés contigo mismo.
Yo mismo he pasado por momentos en los que trabajo hasta que el cuerpo me llama a gritos. Y otros días, simplemente necesito detenerme y respirar, observar la ciudad desde una ventana, escribir algo que me haga sentir vivo, o conectar con lo espiritual como lo comparto en mi blog.
Desde mi perspectiva —desde mi vida, mis blogs, mis golpes, mis aprendizajes, mis oraciones silenciosas y mis desvelos— yo no creo que la pregunta sea 40 o 60 horas.
Si la respuesta te incomoda, ahí empieza tu camino.
Si la respuesta te asusta, ahí empieza tu verdad.
Y si la respuesta te mueve a cambiar algo, ahí empieza tu libertad.
Porque al final, cada uno de nosotros merece un trabajo que no le robe la vida que quiere vivir.
Agendamiento: Whatsapp +57 310 450
7737
Facebook: Juan Manuel Moreno Ocampo
Twitter: Juan Manuel Moreno Ocampo
Comunidad de WhatsApp: Únete a nuestros
grupos
Grupo de WhatsApp: Unete a nuestro
Grupo
Comunidad de Telegram: Únete a nuestro canal
Grupo de Telegram: Unete a nuestro Grupo
👉 “¿Quieres más tips como
este? Únete al grupo exclusivo de WhatsApp”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario