martes, 13 de enero de 2026

¿De verdad hay carreras que no valen la pena… o es el sistema el que ya no sabe orientar a los jóvenes?



Hay titulares que incomodan porque parecen decirnos, sin anestesia, que algo de lo que soñamos ya no sirve. “Estas son las 9 carreras que NO vale la pena estudiar en Colombia, según la IA”. Lo leí y sentí una mezcla rara: curiosidad, molestia y una pregunta que me acompaña desde que tengo memoria consciente —¿de verdad alguien puede decidir por nosotros qué vale la pena vivir?

Nací en 2003, crecí viendo a adultos repetir que “estudiar asegura el futuro” y, al mismo tiempo, vi profesionales brillantes frustrados, endeudados, cansados de trabajar en algo que ya no les decía nada. También vi personas sin títulos formales construyendo proyectos dignos, coherentes, con impacto real. Así que cuando la inteligencia artificial aparece con listas que parecen sentencias, no puedo leerlas como verdades absolutas. Las leo como señales. Y las señales no se obedecen ciegamente: se interpretan.

La IA, según la fuente, señala carreras con baja empleabilidad, saturación del mercado o salarios que no compensan el esfuerzo. Y sí, hay datos que respaldan eso. Colombia no es un país fácil para vivir de la vocación pura. Aquí pesan la informalidad, la falta de políticas públicas coherentes, la desconexión entre universidad y realidad laboral. Fingir que eso no existe sería ingenuo. Pero también sería peligroso reducir la vida a un algoritmo de rentabilidad.

Porque una cosa es decir “esta carrera, estudiada sin estrategia, hoy tiene menos oportunidades”, y otra muy distinta es afirmar que “no vale la pena”. ¿No vale la pena para quién? ¿Para el que repite el pénsum sin cuestionarlo? ¿Para el que espera que el cartón haga todo el trabajo? ¿O para el que no está dispuesto a reinventarse?

He aprendido —más por golpes que por teoría— que el problema no es la carrera, sino la forma en que nos enseñaron a relacionarnos con ella. Nos dijeron: estudia, gradúate, busca empleo. Pocas veces nos dijeron: entiende el contexto, desarrolla criterio, aprende a aprender, cruza saberes, crea valor. Y en un mundo atravesado por tecnología, automatización y cambios culturales acelerados, esa omisión pesa.

La inteligencia artificial no está diciendo “no estudies”. Está diciendo, quizá sin quererlo, “no estudies como antes”. Y ahí está la clave que muchos pasan por alto. Carreras tradicionales como administración, derecho, comunicación, contaduría o incluso algunas ingenierías no están muertas. Lo que está obsoleto es ejercerlas como si estuviéramos en 1995. De hecho, cuando miro espacios como Organización Empresarial TodoEnUno.NET (https://organizaciontodoenuno.blogspot.com/) o TODO EN UNO.NET (https://todoenunonet.blogspot.com/), veo justo lo contrario: profesionales de base tradicional que se han transformado integrando tecnología, estrategia y visión humana.

En mi casa siempre se habló de estudiar, sí, pero también de trabajar, de observar la realidad, de no tragarse discursos completos sin masticarlos primero. Eso me hizo entender algo incómodo: hay personas que eligen carreras “que no valen la pena” porque nunca se preguntaron qué querían aportar al mundo, y hay otras que eligen esas mismas carreras con plena conciencia y las convierten en plataformas de transformación. La diferencia no está en el nombre del programa académico, sino en la intención y la adaptación.

La IA mide datos: salarios, vacantes, tendencias. No mide sentido, resiliencia, creatividad, ética, capacidad de conexión. Y justo esas son las habilidades que hoy más pesan. Un contador que solo liquida impuestos está en riesgo; uno que entiende negocio, tecnología y normativa viva es indispensable. Basta asomarse a espacios como TU CONTABILIDAD CONFIABLE Y RÁPIDO (https://micontabilidadcom.blogspot.com/) para notar cómo la profesión contable se transforma cuando se conecta con la realidad empresarial y digital.

Lo mismo pasa con carreras humanas y sociales, muchas veces señaladas como “poco rentables”. El problema no es estudiar psicología, comunicación o educación; el problema es hacerlo sin comprender el ecosistema actual. Hoy, quien no entiende plataformas, datos, comportamiento digital y ética de la información se queda atrás. Por eso temas como el cumplimiento y la protección de datos personales, tratados en Cumplimiento Habeas Data – Datos Personales (https://todoenunonet-habeasdata.blogspot.com/), atraviesan todas las profesiones, incluso aquellas que la IA pone en la lista de las “no recomendadas”.

También hay algo que me preocupa de este tipo de titulares: generan miedo en jóvenes que ya vienen cargados de presión. A los 17 o 18 años te piden que decidas “qué vas a ser el resto de tu vida”, mientras el mundo cambia cada seis meses. Eso no es orientación: es angustia institucionalizada. Nadie te dice que puedes equivocarte, cambiar, complementar, pausar, volver a empezar. Nadie te dice que una carrera no define tu identidad, apenas la acompaña un tramo.

Yo escribo desde la duda, no desde la superioridad. También me he preguntado si lo que estudio, lo que aprendo, lo que construyo, “vale la pena”. Y he entendido algo simple pero liberador: vale la pena aquello que te hace crecer en conciencia y te permite servir mejor. Lo demás es ruido. Por eso recurro a espacios de reflexión como Bienvenido a mi blog (https://juliocmd.blogspot.com/) o Mensajes Sabatinos (https://escritossabatinos.blogspot.com/), donde la pregunta no es cuánto produces, sino desde dónde vives.

La espiritualidad —no como religión impuesta, sino como conexión interior— también juega un papel clave aquí. Si eliges una carrera solo por miedo a no ganar dinero, probablemente terminarás vacío. Si la eliges solo por idealismo ingenuo, quizá te frustres. El equilibrio está en unir propósito con estrategia. Y eso no lo enseña ninguna universidad de forma directa; se aprende caminando, equivocándose, escuchando. En Amigo de ese ser supremo en el cual crees y confías (https://amigodeesegransersupremo.blogspot.com/) he encontrado palabras que me recuerdan que no todo se mide en cifras, aunque las cifras importen.

Entonces, ¿hay carreras que hoy, tal como están planteadas, ofrecen menos oportunidades en Colombia? Sí. ¿Significa eso que no valen la pena para nadie? No. Significa que ya no basta con estudiar: hay que construir criterio, identidad profesional y capacidad de adaptación. Significa que el título dejó de ser un fin y pasó a ser una herramienta más. Significa que quien no esté dispuesto a aprender de tecnología, de personas y de contexto, sin importar su carrera, lo va a tener difícil.

La IA no viene a quitarnos el futuro; viene a quitarnos las excusas. Nos obliga a preguntarnos qué hacemos con lo que sabemos, cómo lo conectamos con la realidad y para qué lo usamos. Y eso, aunque incomode, es una oportunidad enorme para mi generación. No estamos condenados a elegir mal; estamos invitados a elegir con más conciencia.

Si hoy estás decidiendo qué estudiar, no le preguntes solo a la IA si “vale la pena”. Pregúntate qué problema te duele, qué habilidades estás dispuesto a cultivar durante años, qué tipo de persona quieres ser mientras trabajas. Luego mira los datos, sí, pero como un mapa, no como una jaula. La vida no es una lista de carreras aprobadas o rechazadas. Es un proceso vivo que se reescribe mientras avanzas.

¿Sentiste que esto te habló directo al corazón?
Escríbeme, cuéntame tu historia o compártelo con quien sabes que lo necesita.

Agendamiento: Whatsapp +57 310 450 7737

Facebook: Juan Manuel Moreno Ocampo

Twitter: Juan Manuel Moreno Ocampo

Comunidad de WhatsApp: Únete a nuestros grupos

Grupo de WhatsApp:    Unete a nuestro Grupo

Comunidad de Telegram: Únete a nuestro canal  

Grupo de Telegram: Unete a nuestro Grupo

👉 “¿Quieres más tips como este? Únete al grupo exclusivo de WhatsApp”.

Juan Manuel Moreno Ocampo
“A veces no hay que entender la vida… solo vivirla con más verdad.”

No hay comentarios.:

Publicar un comentario