jueves, 14 de mayo de 2015

Andar, saltar, trepar… ¡esto es un no parar!

Andar, saltar, trepar… ¡esto es un no parar!

Al cumplir el primer año de vida, el mundo se abre ante los ojos del niño como un lugar repleto de rincones y objetos por descubrir. Con una coordinación cada vez mejor, y unas piernas que parecen incansables, el niño puede ir, o al menos eso cree él, donde se le antoje. Subirá y bajará las escaleras, se colará por la puerta abierta a la primera oportunidad, y se meterá en todos los rincones de la casa. En cuanto domine el arte de andar, no parará de la mañana a la noche o hasta que caiga rendido de cansancio y de sueño. En este proceso hay dos momentos clave:
  • Al llegar a los 18 meses, sus pasos dejarán de ser vacilantes y se harán cada vez más rápidos y seguros, incluso empezará a correr.
  • Entre los 2 y los 3 años, descubrirá también el placer de saltar y trepar, y ello le abrirá un mundo infinito de posibilidades de juego.  Al principio, les cuesta encaramarse a las sillas o a las mesas, pero muy pronto desarrollan su sentido del equilibrio y, al final de esta etapa, son capaces de desenvolverse con soltura, sin mayor dificultad. 

Bicicletas y pelotas

La curiosidad tan característica de los niños despierta su atención por todo aquello que rueda o simplemente se desplaza. Incluso antes de aprender a utilizarla, la bicicleta del hermano mayor o de algún amigo ya fascina al pequeño, que ve simbolizado en este vehículo su afán de explorar y conquistar otros territorios. Cuando el niño ya es capaz de montar en bicicleta, es normal que quiera ir con ella a todas partes. Así que no debemos preocuparnos si, al principio, el niño cae con facilidad, debemos animarle a continuar y enseñarle la técnica correcta para conducir este atractivo juguete. El proceso de aprendizaje pasa por tres fases:
  • A los 18 meses, el niño se siente atraído por este juguete maravilloso que es el triciclo, pero se contentará con sentarse sobre el mismo y desplazarse arrastrando los pies.
  • A los 2 años, y gracias a las instrucciones recibidas por los adultos, el niño tiene la capacidad de coordinación suficiente para aprender a situar los pies correctamente y pedalear para desplazarse.
  • Sin embargo, la coordinación, el equilibrio y la fuerza necesaria para dirigir la bicicleta no llegan hasta después de los 3 años. Entretanto, las ruedecillas accesorias le proporcionarán la estabilidad necesaria para poder usarla.

Otro juguete que llama la atención de los niños son las pelotas. A cualquier niño, entre el año y los 3 años, le gusta jugar con una pelota. Sin embargo, a los 18 meses sólo la tira con las manos o la desplaza torpemente con el pie. A los 3 años, el niño ha adquirido la coordinación necesaria para chutar la pelota.

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