martes, 30 de junio de 2015

Qué son los celos y cómo prevenir que tu hijo los sienta

Qué son los celos y cómo prevenir que tu hijo los sienta

Los celos podemos definirlos como un estado afectivo caracterizado por la emoción de miedo intenso a perder o ver mermados el cariño y la atención de alguien querido o el temor de que esa persona prefiera a otra. El niño celoso percibe la realidad algo distorsionada, piensa que es menos querido que antes, su autoestima disminuye, se encuentra ansioso y angustiado, puede rechazar aquello que le gustaba hacer y le cuesta mantenerse concentrado, incluso puede aislarse.

Los celos en la familia

En la familia, la rivalidad entre hermanos por sentirse queridos y atendidos por los padres y la llegada de un nuevo miembro a la familia suelen ser los motivos principales que desencadenan los celos. Los celos son una etapa relativamente normal que se debe superar y no tiene importancia si es circunstancial y pasajera, pero madres y padres debemos estar atentos cuando estos celos alteran significativamente la convivencia y el desarrollo normal del niño, o sean demasiado frecuentes y no remitan a los cinco años de edad.
Nuestra intervención como padres es esencial para evitar el sufrimiento de estos niños, ya que su duración excesiva puede llevar a un desarrollo anómalo de su personalidad, y pueden aparecer algunos comportamientos negativos muy variados, como agresividad, impulsividad, inseguridad y desajustes en sus relaciones sociales, como la desconfianza hacia los demás, terquedad o envidias.

Pautas a seguir ante los celos

El estado prolongado de la situación de celos de nuestro hijo dentro de la familia depende, mayormente, de nuestro comportamiento, por lo tanto, aquí tenemos algunos consejos para poner en práctica:

  1. Reforzamos los comportamientos contrarios a los celos, como la cooperación, el cuidado, la amabilidad y el afecto. En este caso, el ‘refuerzo social’ (abrazos, elogios o prestarle atención) es un medio muy adecuado para que disminuya esta actitud de celos.
  2. Ignoramos las conductas en las que predominen emociones celosas, es un método muy eficaz para eliminarlas. Al principio, este método puede aumentar la intensidad de los celos pero, si aguantamos y somos perseverantes, disminuirán significativamente.
  3. Evitamos comparar a los hermanos entre sí.
  4. En el caso de celos por la llegada de un hermano, sacamos tiempo para dedicarlo en exclusiva a cada uno de nuestros hijos. A veces, la llegada de un bebé que requiere tantos cuidados hace que nos olvidemos de que hay otra persona que también necesita nuestra atención.
  5. Explicamos al niño que papá y mamá le van a querer igual que antes, aunque no podamos dedicarle tanto tiempo.
  6. Mantenemos los hábitos y rutinas del niño lo máximo posible ya que, de esta manera, se adaptará mejor a la nueva situación familiar.

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