lunes, 29 de junio de 2015

El rechazo a la escuela ¿Qué hacer con los niños que no quieren ir al cole?

El rechazo a la escuela ¿Qué hacer con los niños que no quieren ir al cole?

En el momento en que el niño entra en la escuela, va a tener que adaptarse a un sistema de vida, de relaciones y de valores diferentes a los que había conocido anteriormente. Cuando llega a la escuela, su única experiencia son las vivencias familiares y sus expectativas sobre la vida escolar son bastante confusas. Algunos de ellos rechazan la escuela, lo que supone un motivo de alarma, tanto para los padres como para los maestros.
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Aparecen las enfermedades y ausencias

Con cierta frecuencia, el rechazo a la escuela no se manifiesta abiertamente, sino que se encubre tras un supuesto malestar físico, en forma de trastornos de este orden, fiebre, diarreas o dolores de cabeza, justo los días que el niño tiene que ir a la escuela y nunca cuando tiene vacaciones o cuando hay alguna actividad interesante para él. Generalmente, no se tiene en cuenta la estrecha relación que existe entre este tipo de enfermedades y una posible inadaptación. Las ausencias por pequeñas enfermedades denotan la dificultad del niño para adaptarse a su nueva situación: separación de la madre, relacionarse con desconocidos, nuevos ritmos y horarios. Enfrentarse a todo esto constituye un nuevo mundo para él.
Los dolores de cabeza, vómitos, faringitis y diarreas repetidas pueden ser síntomas de conflictos psicológicos que el niño manifiesta inconscientemente, aunque estas exteriorizaciones son a veces momentáneas y pueden desaparecer al cabo de días si la escuela tiene un ambiente acogedor. Hay que tener en cuenta que el absentismo es una de las causas más frecuentes del retraso escolar. El niño que no tiene buena salud tendrá más dificultades para concentrarse, bajo rendimiento intelectual y cansancio a la hora de hacer sus tareas escolares, lo que tendrá como consecuencia un detrimento en su desarrollo evolutivo.

El niño vuelve a hacerse pipí

El niño que controla sus esfínteres, en el momento de ingresar en la escuela puede sufrir una regresión en este terreno. Evidentemente se trata de una manifestación de la dificultad que el niño tiene ante esta nueva situación. Es necesario que la escuela lo tenga en cuenta y no aumente las dificultades al pretender reprimir este problema. Hay que pensar que, aunque el control de esfínteres se adquiere hacia los 2 años, este control no se domina totalmente hasta los 4 años y representa un esfuerzo psicológico importante para el niño que bajo la presión de una situación difícil puede ceder fácilmente.

Cuidado con los comportamientos retraídos

La mayoría de los niños lloran el primer día de clase y posiblemente unos cuantos días después. Llorar es la manifestación de algún tipo de malestar. Los niños lloran ante una situación desconocida o ante la pérdida momentánea de la seguridad que representa su familia. Si el ambiente que encuentra es acogedor, enseguida sabrá reconocer las ventajas que la nueva situación le representa; se adaptará rápidamente y el progreso realizado con la entrada en la escuela será sorprendente.

Pero no todos los niños reaccionan de la misma manera ante lo que no les gusta: algunos lo hacen de manera abierta (lloran, se enfadan, hacen una pataleta) y otros, por el contrario, reaccionan de forma más tranquila, pero no por eso debemos dejar de estar atentos a su comportamiento. Estos últimos, aunque aparentemente pueden mostrarse mejor adaptados, quizá viven situaciones desagradables que son más difíciles de captar y que solo se manifiestan en forma de cierta tristeza o desgana. En el extremo de esta conducta hay niños que tienen un comportamiento retraído: no hablan con sus compañeros, no juegan en el patio y se quedan aislados en un rincón. Estos niños, a veces, tienen una dependencia acentuada respecto a la madre, cuando ésta se encuentra con el niño en casa. Si estas conductas persisten se tiene que observar qué sucede, no sólo en el momento en que se le lleva a la escuela, sino indagar también qué le pasa cuando está en ella.

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