lunes, 27 de junio de 2016

Ser maestro también significa reinventarse

Incentivar la lectura, mejorar competencias en lenguaje y matemáticas, algunas de las actividades.

Ana Rubiela Taborda es una tutora de Cali que desde el 2014 acompaña a los docentes del colegio Rodrigo Lloreda Caicedo.
Ana Rubiela Taborda es una tutora de Cali que desde el 2014 acompaña a los docentes del colegio Rodrigo Lloreda Caicedo.
Ser docente no solo implica dedicar parte del tiempo libre a preparar clase, tener paciencia para trabajar con grupos hasta de 50 estudiantes, o cumplir muchas veces con el rol de padre de familia para algunos estudiantes que no tienen ese acompañamiento.
También exige un compromiso irrompible con sus alumnos, que consiste en trabajar a diario por brindar una educación de calidad, ser innovador a pesar de los pocos recursos con los que cuenta y entender que su trabajo no es solo entrar al aula y enseñar conceptos y teorías, sino formar seres humanos con valores y competencias que les permitan tener un mejor futuro.

Cada vez son más los profesores que buscan la manera de reinventar sus prácticas e implementar nuevas estrategias buscando siempre hacer un trabajo de calidad.

Ana Rubiela Taborda constituye uno de esos casos. Es licenciada en Lenguas Modernas, con magister en Educación, de la Universidad del Valle; tiene estudios sobre énfasis en procesos de enseñanza y aprendizaje en la Universidad Uniminuto y cursa un doctorado en la Universidad Baja California en México.
Esta docente de la institución educativa Multipropósito, en el sector de La Sirena en Siloé, localidad de Cali, hace más de dos años trabaja con maestros, directivos y estudiantes de colegios públicos de la ciudad, acompañándolos en el diseño y aplicación de las herramientas pedagógicas adecuadas para mejorar el nivel educativo.
Se desempeña como tutora del Programa Todos a Aprender (PTA), impulsado por el Ministerio de Educación, cuyo objetivo principal es mejorar el aprendizaje de los estudiantes de primaria en la educación pública.
“Yo soy tutora del PTA desde el 2014 porque sentía que me estaba quemando en la institución donde trabajaba y necesitaba hacer otras cosas que no me desligaran de mi profesión, pero que sí me aportaran más experiencias, y justo se presentó esta oportunidad”, contó Taborda.
Su labor se centra en acompañar constantemente a los docentes para que juntos identifiquen las falencias y garanticen que los niños aprendan más cosas de la mejor manera.
Desde el 2014, Ana Rubiela está enfocando su trabajo en el colegio Rodrigo Lloreda Caicedo, en el barrio Mariano Ramos. “Hemos realizado un proceso fuerte y ya empezamos a recoger frutos: mejoramos en el índice sintético de calidad, pasamos de 3,37 a 5,68 puntos, y nos ubicamos entre los siete mejores colegios de Cali”, afirmó la tutora.
Actualmente, este programa cuenta con la participación de 2.900 tutores trabajando en más de 4.000 instituciones públicas en todo el país.
Durante el 2015, el PTA sufrió una reestructuración que permitió que los educadores enfocaran su trabajo y sus esfuerzos en una sola institución, y así garantizar un proceso más riguroso.
Santiago Varela, director del Programa Todos a Aprender, contó que “en 2015 hicimos énfasis en el acompañamiento en el aula, seleccionamos material educativo de calidad, y en lo que va de este año hemos enviado más de nueve millones de libros y módulos a las instituciones beneficiadas con el programa”.
Julia Emma López es otra docente que desde el 2013 es tutora en Popayán. Hasta diciembre del año pasado trabajó en el colegio Alejandro Humboldt, donde lograron mejorar el índice sintético de calidad, pasando de 4,98 a 7,02 puntos. Desde inicios de este año acompaña a los profesores del colegio Las Mercedes en la zona rural.
“Al principio fue difícil porque se generan dudas frente al sistema de evaluación de los docentes, pero con el paso del tiempo se fueron dando cuenta de los beneficios del programa y se fortalecieron las relaciones entre los maestros. Me convertí en un puente de comunicación asertiva entre los administrativos y los profes”, aseguró López.
Este esfuerzo por mejorar requiere un trabajo de formación y capacitación. Los tutores tienen semanas enteras en las que deben dedicarse a recibir charlas de sus formadores y a planear las estrategias para las clases, teniendo en cuenta protocolos y rutas de trabajo que están vigentes en todo el país.
El profesor Jorge Contreras forma parte del grupo de tutores de la Costa Atlántica y aunque no es licenciado de formación, asegura que esta experiencia como acompañante docente en el municipio La Gloria, Cesar, le ha permitido, además de trabajar por sus niños, reflexionar sobre su quehacer como profesor y cambiar algunas prácticas.
A ellos se suman otros profesores comprometidos con la educación que trabajan fuerte para que los niños de Colombia tengan las mismas oportunidades.

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