lunes, 20 de junio de 2016

Diez sencillas claves para educar a los hijos

La reconocida psicóloga Annie de Acevedo da las pautas para saber cómo poner límites a los niños.

En una buena crianza es primordial manifestar el amor que se tiene a los hijos. Un buen amor acompaña, aprueba, pone límites, es honesto, incondicional y, sobre todo, no juzga, pero sí guía.

En una buena crianza es primordial manifestar el amor que se tiene a los hijos. Un buen amor acompaña, aprueba, pone límites, es honesto, incondicional y, sobre todo, no juzga, pero sí guía.
La reconocida psicóloga Annie de Acevedo da las pautas para saber cómo poner límites, educar con respeto o manejar las emociones de los niños. 
1. Límites

A la hora de criar es importante establecer límites. Tengan en cuenta que deben poner pocas reglas, pero efectivas. Sean firmes y amorosos, pero siempre cúmplanles a su hijo y a ustedes mismos. Sean consistentes y no cantaleteen. No se puede criar bien sin unos límites de lo aceptable e inaceptable. Sean claros y comuniquen con palabras y acciones coherentes.

2. Coherencia
Tengan conciencia de lo que dicen, pues deben cumplirlo. El niño está atento a esto y necesita una coherencia entre lo ‘dicho’ y lo ‘hecho’. No hagan promesas, ni buenas ni malas, que crean que no pueden cumplir. Los padres necesitan que los hijos crean en ellos y esto se logra cumpliendo con lo que se dice o anuncia, y jamás cambien las reglas.
3. Logros
Estimulen el esfuerzo y progreso de sus hijos. No les pongan una presión constante para que sea excelente en todo lo que haga. Para lograr buenos resultados en las actividades de los hijos, nada más motivante para ellos que saber que sus esfuerzos son valorados y que la dedicación y los medios que busquen para alcanzar las metas son lo que realmente importa.
4. Amor incondicional
En una buena crianza es primordial manifestar el amor que se tiene a los hijos. Un buen amor acompaña, aprueba, pone límites, es honesto, incondicional y, sobre todo, no juzga, pero sí guía.
El amor incondicional les da a los hijos un mensaje fuerte de que es valorado y apreciado, pase lo que pase. Ese amor se manifiesta de muchas maneras: con gestos, caricias, apoyos, consejos, confianza, etc. Lo importante es que el mensaje de amor le llegue al hijo, pues cada uno es diferente y va a necesitar expresiones de afecto especiales, pero no exagere, pues los niños se dan cuenta de la exageración, la artificialidad o la duda cuando se manifiesta el amor equivocadamente.
5. Emociones
Enséñenles a sus hijos a expresar sentimientos preguntándoles, por ejemplo: “dime algo bueno que te haya pasado hoy”, “¿qué te puso feliz?”, “¿algo te ha afectado?”. Esto permite el desarrollo de un lenguaje emocional necesario para tener buen conocimiento y manejo de las emociones.
6. Rutinas
Es prioritario planificar el hogar por medio de rutinas. Esto organiza mentalmente, emocional y físicamente a los niños. Todo buen hogar tiene rutinas y reglas claras que se deben seguir y cumplir. Si estas no se cumplen habrá consecuencias negativas, y si se cumplen existirá orden y armonía. Entre las rutinas de importancia, en los primeros años están la hora de las comidas, de vestirse, de estudiar, de recrearse, en fin.
7. Frustraciones
Saber que los errores son magníficas oportunidades para aprender es importante tanto para padres como hijos. La perfección no es la meta, pues no existen ni padres perfectos ni hijos perfectos. Existen lazos de afecto profundos como los que unen padres e hijos. El colegio solo puede reforzar lo que ustedes enseñan en casa.
Estimulen la socialización y el juego libre en sus hijos. En este mundo tecnológico hay que sacar tiempo para que vean a sus amigos y disfruten de juegos de mesa, hagan deporte o compartan un 'hobby'. Es importante que sus hijos sepan que hacen parte de un grupo de amigos, pues en la adultez tendrán que aprender a convivir con otros. Prepárenlos desde pequeños.
8. Funciones ejecutivas

El manejo del dinero y del tiempo deben ser claves para los buenos padres. Sean firmes con el uso del dinero, y desde que es pequeño denle unas monedas para que aprenda a manejarlo. A medida que el niño crece se le puede dar una mesada, con la que deberá calcular sus gastos y hacerla rendir.
El manejo del tiempo se enseña haciéndolos conscientes de cuánto se demoran en cada rutina diaria.

9. Tiempo de calidad

Para ser buen padre, especialmente en los años escolares (5 a 10), es muy importante hacer presencia en la vida de los hijos. Encuentren un tiempo individual con ellos, donde no haya interrupción; estarán ayudando a fortalecer el vínculo entre padres e hijos. Ese tiempo individual es de gran utilidad para los padres ocupados.
Siempre se puede sacar, aunque sea un rato corto, para leerle un cuento o para preguntarle cómo le fue en su día. Dicho espacio es un arma poderosa para hacer sentir al hijo importante. Procure pasar momentos individuales con cada uno, así disminuirán los celos entre hermanos.

10. Educación con respeto
El respeto es el mejor ingrediente del amor, por esta razón es necesario que los niños respeten siempre a sus padres y viceversa. Hoy en día vemos muchos niños empoderados, que gritan e irrespetan a sus padres. Esto es inaceptable. El niño que no respeta a sus padres termina por faltarles al respeto a los demás y a sí mismo. A la primera muestra de irrespeto, frene esa conducta retirándose o pidiendo al niño que lo haga. Además, es básico que usted nunca conteste un grito con otro. Lo mejor es decirle: “Así no podemos hablar, vuelve cuando estés tranquilo”. Esto es frecuente en la adolescencia.

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