martes, 10 de marzo de 2015

Las 7 reglas para manejar estudiantes difíciles

Si eres como la mayoría de los profesores, seguro hay dos o tres estudiantes que ocupan la mayor parte de tu tiempo. Los días en los que ellos faltan o cuando los sacas del salón, todo va bien, la clase es más divertida, estás más relajado y se puede navegar a través de las clases sin interrupciones.

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Pero cuando están presentes en la clase, pueden hacer que desees tirarles de los pelos y que el tiempo pase más rápidamente.
Lamentablemente, las frustraciones que siente al tratar con estudiantes difíciles puede hacer que cometa errores con el resto de los estudiantes.
La siguiente es una lista de siete reglas sobre qué no hacer, que le ayudará a evitar los errores más comunes, y a su vez convertirá a sus alumnos más difíciles en miembros valiosos del salón de clases.
Regla # 1: No se pregunta. 
Es normal que los profesores pidan a los alumnos conflictivos una razón de su comportamiento, como una forma de demostrarles su autoridad. Pero preguntando el por qué y demandar una respuesta casi siempre termina convertido en resentimiento. Y los estudiantes que desaprueban a sus maestros, nunca mejorarán su comportamiento en el aula.
Regla # 2: No discutas. 
Al discutir con los alumnos difíciles, los pones en igualdad de condiciones contigo, creando una situación donde es “tú palabra contra la de ellos”. Esto elimina los efectos de la responsabilidad que se busca, y también abre las puertas a que el resto de los estudiantes comiencen a discutir contigo.
Regla # 3: No regañes o grites. 
Dar un discurso, regañar y gritar hará que todos los estudiantes te perciban de forma negativa, pero si diriges tu enojo hacia un alumno en particular, puede ser especialmente dañino. Crear una relación maestro-estudiante basada en la fricción, prácticamente garantiza que el comportamiento del estudiante va a empeorar.
Regla # 4: No le des falsos elogios. 
Los maestros a menudo dan elogios a los alumnos difíciles por hacer lo mínimo esperado. Sin embargo, debido a que estos estudiantes pueden mirar a su alrededor a sus compañeros de clase y saber que es una mentira, confirma que los falsos elogios no funcionan. En cambio, sólo debes elogiar significativa y sinceramente cuando se alcance un verdadero logro.
Regla # 5: No guardaes rencor. 
“Cada día es un nuevo día” debe ser el mantra para tratar con alumnos difíciles. Ellos necesitan saber que tienen un borrón y cuenta nueva para empezar cada día –y tu también lo tienes. A tal fin, saluda, sonríe y hazles saber que estás feliz de verlos todas las mañanas en el salón.
Regla # 6: No pierdas la calma. 
Cuando usted permite que los estudiantes lo molesten y pierdes el control emocional de la situación, incluso si es sólo un suspiro o un leve desdén en los ojos, te vuelve menos eficaz. Tu simpatía decae. La tensión se eleva en el aula. Y cuando los alumnos descubren que pueden hacerte enojar, tratarán de hacerlo frecuentemente.
Regla # 7: No ignores el mal comportamiento. 
Teniendo en cuenta que tienes más de un estudiante en clase, hacer caso omiso de la mala conducta no hará que ésta desaparezca. Sólo empeorará las cosas. En su lugar, sigue el plan de gestión del aula que ya tengas planeado con anterioridad o las reglas de conducta establecidas al principio de la clase. Si un alumno rompe una regla, no importa lo trivial, tomas las medidas necesarias de inmediato.
Se trata de relaciones 
¿Qué pasa si los dos o tres (o más) alumnos difíciles en el aula te admirarán? ¿Qué pasaría si fueras su modelo a seguir, te respetaran, te tuvieran confianza y les gustara estar en tu compañía?
¿Qué pasa si se aprobaran y aceptaran lo que tengas que decirles?
El éxito en ayudar a cambiar su conducta incrementaría exponencialmente, y finamente tendrías paz en el aula. El hecho es que todo depende de la capacidad que tengas para construir relaciones con tus estudiantes.
El plan de manejo y las reglas de la clase simplemente les ayuda a mantenerse en la dirección correcta. Hecho correctamente, ayuda a los estudiantes a mirar introspectivamente su comportamiento y los conduce a la auto-evaluación, reconociendo el peso de sus transgresiones. Pero por sí mismo, no puede lograr mucho.
Es la relación que tengas con tus alumnos lo que hace la mayor diferencia. Cuando construyes confianza, se creará una ola de influencia que puede cambiar su comportamiento, mejorar su rendimiento académico y afectar profundamente sus vidas.

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