lunes, 9 de febrero de 2015

Cómo hacer que nuestros hijos coman de todo

Cómo hacer que nuestros hijos coman de todo

Muchas veces los padres, en especial quienes tenemos niños de entre 3 y 6 años de edad, nos tiramos de la cabeza a la hora de comer porque los pequeños rechazan los alimentos que les ofrecemos. ¿Cómo estimularlos para que acepten nuevos sabores y coman de forma saludable?
Durante la infancia, los niños (que están creciendo y que además tienen un gasto de energía muy grande) necesitan incorporar una gran cantidad de nutrientes y vitaminas. Y para ello es fundamental que su dieta sea variada y equilibrada. Sin embargo, es muy frecuente que nuestros hijos rechacen alimentos como las frutas, las verduras o el pescado, y que quieran comer solamente pasta, pizzas o comida basura. Por suerte, son muchas las maneras en las que podemos incentivarlos a comer bien y que la hora de la comida no se transforme en un suplicio.

Hacer que participen

Ellos no van a aceptar comer frutas por más que uno insista en la importancia de las vitaminas para su nutrición. En cambio, probablemente los entusiasmemos más si ellos nos acompañan a elegirlas a la verdulería, les mostramos los diferentes colores y en casa nos ayudan a guardarlas en el cajón. También podemos hacerlos partícipes de la elaboración de la comida. Por ejemplo, en el caso de las frutas ellos pueden ser los encargados de cortarlas en trozos pequeños y preparar una macedonia.

Eliminar las tentaciones

Muchos solo quieren comer hamburguesas, embutidos, fiambres o alimentos procesados. Estas comidas tienen exceso de grasas, además de conservantes muy nocivos. Tampoco conviene que tomen golosinas, sobrecargadas de azúcar, lo que puede llevar a la aparición de caries o incluso a la obesidad infantil. Lo mejor es, en casa, no tener esas comidas que no son buenas para su salud. Tampoco hay que prohibirlas, pero sí restringirlas todo lo posible. Además, si nuestros hijos suelen comer estas cosas entre horas, seguramente se sienten a la mesa sin hambre.

Predicar con el ejemplo


Los hábitos alimenticios también se aprenden por imitación. Es nuestra responsabilidad hacer que la hora de la comida sea un momento ameno de comunicación familiar. ¡Mejor no encender la televisión! Además, un niño que ve que su papá se niega a comer verduras, tendrá más motivos para rechazarlas. En cambio, si nos ven comer de todo a nosotros los mayores, seguramente se sientan incentivados a probar mayor variedad de alimentos.

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