miércoles, 22 de agosto de 2018

Enseñar a hablar: los errores que no deben cometer los padres

No usar la media lengua y no interpretar sus sonidos, bases para que niños desarrollen su lenguaje. 


No solo basta con conversarles frecuentemente a los niños, también hay que ser claros y precisos con el lenguaje que se usa. 

Usar diminutivos, hablarles a media lengua, dejar que solo se comuniquen por señas o repetir las palabras que los niños pronuncian mal son algunos de los errores más frecuentes que cometen los padres o cuidadores en el momento de enseñar a hablar a un niño.

Según los especialistas, a la hora de estimular lingüísticamente a los niños no basta solo con conversarles y tener interacciones comunicativas frecuentes desde sus primeros días de vida, además es fundamental hacer un buen uso del lenguaje.


“Es importante que los padres utilicen bien las palabras a la hora de comunicarse con sus hijos desde que son bebés, pues los niños aprenden un idioma escuchando y simulando patrones”, señala María José Castrillón, especialista en terapia de lenguaje. Así, explica, si los adultos no vocalizan bien, “es muy posible que los niños aprendan a hablar con esos mismos errores, porque están en una etapa en la que absorben todo lo que reciben del ambiente en el que se encuentran y aprenden por repetición”.

De hecho, el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, por sus siglas en inglés) señala que los primeros tres años son claves en el desarrollo del habla y el lenguaje de bebés y niños pequeños. “En estos periodos, el cerebro está más capacitado para absorber el lenguaje. Si se dejan pasar y no se le enseñan al niño palabras y recursos lingüísticos de forma constante y correcta, será más difícil que el niño los interiorice y aprenda en la debida forma”, advierten los especialistas del NIDCD.

En este sentido, de acuerdo con Jaime Castro, docente investigador de psicología del Politécnico Grancolombiano, para que un niño pueda empezar a hablar debe haber desarrollado previamente la capacidad de comprender el lenguaje, es decir, debe tener un léxico o una serie de palabras que entiende correctamente antes de producirlas. Para ello, el investigador recomienda hablar con los niños con un lenguaje cotidiano y preciso, tal y como se les habla a los adultos, sin reducir las palabras ni distorsionarlas y señalándoles siempre el objeto al que se hace referencia. De este modo, si se le muestra un perro al niño, se le debe decir “ahí está el perro” y no “ahí tá un guau guau”. 

Por su parte, Aixa Materon Acuña, fonoaudióloga de la Universidad del Rosario e interconsultora de la Clínica Colsanitas, afirma que padres y cuidadores deben dialogar con el niño desde los primeros meses, hablándoles claro, de forma pausada y mirándolos siempre a los ojos. Dedicar tiempo, la clave

Frente a lo anterior surge para los padres el reto de invertir el tiempo en enseñar a sus hijos a adquirir destrezas lingüísticas. De un lado, hay una menor dedicación en términos de la calidad de la conversación con el niño. Según la fonoaudióloga Marbelis Miranda Daza, con frecuencia se suele pensar que el lenguaje “no es más que el simple acto de hablar, excluyendo su dimensión psicosocial, que requiere habilidades de escucha y retroalimentación y restándole importancia a la correcta producción del habla”.

En esto coincide Adriana Guzmán Ramírez, fonoaudióloga de la Universidad Nacional: “Los adultos siempre buscamos resolver inmediatamente las necesidades del niño”, cuando lo que en verdad requiere de los padres y cuidadores es que se le hable claro, se le fomente el diálogo participativo, activar la escucha, dar siempre el nombre correcto de las cosas, mantener el contacto visual, jugar con sonidos y palabras y expandir el lenguaje cada vez que se pueda. Fallas frecuentes

De manera inconsciente, papás y cuidadores replican hábitos que no favorecen el desarrollo del habla de los niños. Jaqueline Higuera, especialista en rehabilitación comunicativa infantil del Instituto Roosevelt, y Aixa Materon, fonoaudióloga de la Clínica Colsanitas, señalan cuáles son esas fallas y cómo corregirlas. 

Prolongar el uso de chupos y no favorecer la masticación

Utilizar biberones y chupos de entretención así como dar alimentos licuados, sopas y compotas por mucho tiempo y retardar la introducción a la dieta de trozos de comida impide la masticación y por lo tanto, impide el normal desarrollo orofacial del bebé, lo cual es clave para fortalecer músculos que intervienen en la emisión de sonidos.

No leerle a temprana edad 

A los niños hay que leerles, incluso desde el vientre materno para que se familiarice con los sonidos propios de su lengua materna.

Abusar de los diminutivos.

No todo lo que se les nombre debe terminar en ‘ito’ o ‘ita’: el carrito, la chucharita, el osito, un paseíto, tu manita… Los niños deben escuchar las palabras de forma clara y usual.

Hablarle eliminando artículos y preposiciones 

A los niños hay que hablarles construyendo las frases tal y como se hace con los adultos: de manera clara, coherente y gramaticalmente correcta. Es mejor decirle a tu hijo: “vamos a dar un paseo” que “¿quiere nene paseo?”.

No mirar al niño cuando se le habla

Cada vez que un adulto converse con un niño debe ponerse a su altura y mantener el contacto visual de modo que pueda ver las expresiones del rostro y los movimientos de la boca al vocalizar.

Utilizar palabras que sustituyan a las correctas 

Muchos padres inventan palabras que suenan más infantiles para denominar ciertos objetos o personas. Por ejemplo, la abuela es ‘agui’ o la ‘nona’, o el tetero es el ‘tete’ y el perro es el ‘guau guau’. Lo mejor es nombrar los objetos por su nombre real para que puedan hacer una buena correlación.

No dejar que el niño termine sus oraciones o adelantarse a lo que va a decir 

Hay que darles espacio y no pensar por ellos. Muchas veces los niños tartamudean y tardan en encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que desean.

Dejar que el niño se comunique tan solo con gestos 

Si bien los niños pequeños suelen recurrir al lenguaje de los signos para hacerse entender es importante que los adultos lo estimulen para que se esfuerce por decir con palabras lo que quiere expresar.

Hacer preguntas cerradas

Evite formularle al niño preguntas en las que solo tenga que responder “sí” o “no”, ya que de este modo no se estimula la ampliación de su vocabulario ni se le da la oportunidad de ser recursivo en el uso del lenguaje aprendido. Para tener en cuenta

Si a pesar de tener buenas prácticas a la hora de enseñar a hablar a un niño persisten dificultades, preste atención a los siguientes signos de alarma y consulte con un especialista para determinar si el pequeño está presentando retrasos en el desarrollo del habla:

- No dice palabras de forma clara una vez cumplido el primer año de vida.
- No sigue instrucciones ni entiende al llamado de su nombre.
- Continúa comunicándose mediante gestos o señas después de los 14 o 15 meses.
- No muestra intención de manifestar sus deseos o necesidades.
- Tiene dificultades para escuchar.