lunes, 30 de mayo de 2016

Colegios de calidad: Menos 'rajados' y mayor excelencia

Colegios de calidad: Menos 'rajados' y mayor excelencia

Conozca los colegios del país que no solo son buenos en las pruebas de Estado, sino que además han logrado reducir el número de alumnos que se rajan y han aumentado los que son excelentes. Nuevo escalafón de Dinero.


La convicción de que lo que no se mide no mejora llevó al Ministerio de Educación a crear un indicador que le permita evaluar la calidad de los colegios del país, aprovechando que a través de las pruebas Saber tiene información sobre los conocimientos de los niños de los grados 3º, 5º, 9º y 11.
Sin embargo, el indicador no solo se limita a analizar los resultados de las pruebas de Estado, también compara los puntajes obtenidos por cada colegio con los de su misma región y los del país en general; además, hay una variable de bastante peso: el progreso anual de cada institución, medido con la cantidad de alumnos que sacan del nivel de desempeño insuficiente y los que logran agregar al nivel de desempeño avanzado.
Adicionalmente, este indicador, que fue bautizado como el Índice Sintético de Calidad Educativa (Isce), incluye otras dos variables que pesan menos, pero que le dan una mayor cobertura a la medición: la cantidad de alumnos que aprueban el año escolar y el ambiente en las aulas de clase, medidos a través de una encuesta de factores asociados que acompaña las pruebas Saber 5º y 9º, y en las que se les pregunta a los alumnos si el profesor les hace seguimiento a su aprendizaje y sobre sus estrategias pedagógicas.
En 2015 se hizo la primera medición del Isce, con base en las pruebas de 2014, y en 2016 se hizo la segunda versión.
Los resultados no son presentados por el Ministerio de forma consolidada, sino que se dividen en primaria (que va de los grados primero a quinto), secundaria (de sexto a noveno) y media (décimo y once), esto porque hay colegios que no ofrecen los tres niveles y, además, porque las competencias exigidas en cada ciclo son distintas.
Nuevo escalafón
Por más de una década, la revista Dinero se ha dado a la tarea de medir a los colegios del país por medio de un ranking en el que se toman como única variable los resultados de las Pruebas Saber 11 (antes conocidas como Icfes), que pese a ser una foto de un solo momento del ciclo educativo, dan una idea de aquellas instituciones que están haciendo bien la tarea, al menos en lo que respecta a abrir las puertas de las universidades para sus alumnos.
Con la creación del Isce, y tras dos años de medición, nace una nueva oportunidad para mirar de una manera más transversal cómo van los colegios del país y no solo al final del bachillerato. Aunque el Ministerio de Educación se opone a comparar los colegios por medio de rankings, pues uno de los principales objetivos del nuevo índice es que cada colegio cumpla con unas metas mínimas de mejoramiento y se compare consigo mismo, esta revista considera que sí vale la pena hacer el escalafón, pues los padres de familia no buscan un colegio para primaria, otro para secundaria y un tercero para media, sino aquel que sea bueno en los tres niveles.
Teniendo claro que las pruebas Saber de 3º, 5º y 9º no tienen la misma cobertura de las de 11, pues solo se concentran en dos materias, –matemáticas y lenguaje–, y que muchos rectores tienen peros frente a la metodología del Isce (ver recuadro), tomamos la decisión de darle otra mirada a la información del indicador de calidad, cruzando los datos de aquellos colegios con puntajes altos en primaria, secundaria y media.
Como resultado de este cruce obtuvimos un nuevo escalafón de los colegios que, si bien muestra algunos de los que tradicionalmente aparecen en el ranking anual de Dinero, también trae sorpresas de instituciones que no están entre las consideradas de élite y que, sin embargo, han logrado hacer un buen trabajo de mejoramiento.
De hecho, esa es una de las quejas de algunos rectores que argumentan que el Isce castiga a los colegios que en la primera medición tuvieron un buen puntaje, pues lo que más se valora es el progreso, así que si una institución comenzó con una calificación de 8 –la escala es de 1 a 10– y al año siguiente sube a 8,5, no avanza tanto en el indicador de calidad como aquella que comenzó en 4 y un año después llega a 7.
No obstante, lo que buscan en el Ministerio es crear una ruta hacia la calidad y por eso el progreso es tan valorado. De hecho, en los tres niveles de educación el año pasado se superaron las metas de mejoramiento mínimo anual que habían sido establecidas para 2017. Así, el Isce 2016 de todos los colegios de primaria del país fue de 5,42, por encima del 5,07 de 2015 y del 5,24 que se esperaba para el año entrante. Lo mismo ocurrió con secundaria y media.
Metodología
Para hacer el nuevo listado de colegios de calidad se tomaron los 5.000 primeros de cada nivel; es decir, en primaria aquellos que sacaron un Isce por encima de 5,15; en secundaria los que tienen de 4,33 en adelante y en media a partir de 4,71.
Al cruzar esa información, se encontraron 2.066 colegios con puntajes altos en los tres niveles. El siguiente paso fue promediar sus resultados de primaria, secundaria y media y luego ordenarlos de mayor a menor.
Esta metodología hace que colegios como el barranquillero Instituto Alexander Von Humboldt, que es el mejor oficial en media, y el tercero en secundaria, no aparezca en el nuevo ranking de Dinero, pues su índice de primaria no alcanzó a clasificar entre los 5.000 analizados.
Aunque es un hecho que el rótulo ‘mejor colegio’ no es universal, pues la realidad es que existe un mejor colegio para cada tipo de estudiante, es innegable que la medición es necesaria y que le da una guía al Gobierno para saber en dónde debe concentrar más sus esfuerzos en la política educativa.
A nivel de la educación privada, la medición ayuda al mejoramiento y al objetivo de tener una formación de calidad para todos los colombianos.
Falta hacer ajustes
Algunos rectores de colegios privados consideran que el cálculo del Indice Sintético de Calidad tiene mucho campo para mejorar, pues uno de sus grandes componentes son las pruebas de Estado, que a nivel de 3º, 5º y 9º no tienen el mismo rigor, ni la logística de las de 11. Mientras las segundas son cuidadas con celo y las imparten personas ajenas a los colegios, las otras son enviadas a cada institución y no llegan el mismo día a todas partes.
Otro escollo que no tiene en cuenta el indicador –según algunos rectores– es que en el país no existe un currículo nacional para los colegios. Esto implica que no hay un parámetro de todo lo que deben aprender los estudiantes en cada grado escolar y eso afecta, en especial, a los colegios que se rigen por currículos internacionales. “Nosotros no enseñamos algebra en octavo y, como es un tema que se pregunta en las pruebas Saber 9, pues ahí quedamos en desventaja”, dice el representante de un colegio internacional.
Adicionalmente, no se hace diferencia con los colegios que tienen programas de inclusión, donde, por ejemplo, participan niños con síndrome de Down, que tienden a disminuir los resultados promedio de las instituciones. “Más que medir colegios, se miden personas y por eso se deberían incluir más variables”, opina otra rectora.

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