domingo, 10 de julio de 2016

La revolución de la generación Z: digitalizados desde que nacen

Dentro de poco los 'centennials' ingresarán al mercado laboral y comenzarán a redefinir la sociedad.

Los centennials también son conocidos como la generación iGen porque crecieron en plena ebullición de los smarthphones, de internet y de las redes sociales.

Los centennials también son conocidos como la generación iGen porque crecieron en plena ebullición de los smarthphones, de internet y de las redes sociales.
“Quiero que descargue más rápido, que mi compra online llegue mañana, que mi foto se suba de inmediato. Quiero encontrar trabajo, pero lo necesito mañana; pasado mañana no me sirve. Quiero tener un celular, pero lo quiero ahora porque mañana va a salir otro mejor”.
La declaración es de Uzziel Misle, un popular ‘youtuber’ conocido como Típico Shileno. Misle tiene 19 años y es un representante de la generación Z, también llamada los ‘centennials’: jóvenes que nacieron entre 1995 y el 2010 y que representan el 26 por ciento de la población mundial.

Esta nueva tribu es el relevo de la generación Y, también conocida como los ‘‘millennials’’, que incluye a los nacidos entre 1980 y 1994. Si estos se caracterizaron por romper paradigmas con una mirada más flexible del trabajo, de la familia y de la tecnología, las expectativas sobre los cambios que impulsarán los Z son mayores. Por el momento, los expertos describen su mirada del mundo con tres palabras: inmediatez, rapidez y eficiencia. “Si tuviera que definir a mi generación en un solo concepto, sería que quieren todo ya. Para ellos, esperar es lo peor”, aclara Misle.

Los ‘centennials’ también son conocidos como la generación iGen o como los primeros nativos digitales, porque crecieron en plena ebullición de los ‘smarthphones’, de internet y de las redes sociales. Aunque se decía lo mismo de los ‘millennials’, el conglomerado Z sí creció con la red y las nuevas tecnologías como parte de su ambiente natural.
Por lo mismo, su relación con el mundo digital es lo que marca a los integrantes de esta tribu y los diferencia de los ‘millennials’. Mientras estos manejan hasta dos pantallas y piensan en 3D, la generación Z maneja cinco pantallas y piensa en 4D. Los ‘millennials’ se comunican por texto, y los Z, por imágenes. Si los ‘millennials’ usaron el ICQ (un chat para PC, anterior al Messenger), los Z solo piensan en WhatsApp. Si los ‘millennials’ hicieron fila para arrendar un estreno en Blockbuster, los Z abren Netflix en segundos desde sus sillones.

Daniel Halpern, periodista de la Universidad Católica de Chile e investigador del ‘think tank’ Tren Digital, lo explica con lo que se conoce como YouTube Spam Attention: “Antes, las personas eran capaces de esperar a que sucediera algo. Con la generación Z hay tanto estímulo que tienes que esforzarte mucho para que te pongan atención. Yo no crecí así, mi máximo estímulo era la televisión. Pero ahora esa misma pantalla me permite interactuar con el contenido y con otras personas al mismo tiempo. Antes, la gente podía esperar tres, cuatro minutos. Hoy se habla de 40 segundos. Gracias a YouTube, si te aburres de algo puedes cambiarlo de inmediato”.
Según el estudio ‘Cassandra Report: The Gen Z Issue’, del año pasado, un 85 por ciento de los jóvenes Z dice que YouTube es su sitio favorito. Los ‘millennials’ prefieren Amazon. Otra investigación, realizada en Estados Unidos por Pew Research Center –también en el 2015–, reveló que un 92 por ciento de los Z se conecta a internet diariamente. La red social que predomina es Facebook (71 por ciento), seguida por Instagram (52) y Snapchat (41). Twitter, herramienta muy usada por los ‘millennials’, queda en el cuarto lugar, con 33 por ciento.
A diferencia de los ‘millennials’, quienes crecieron en un mundo donde informarse era un privilegio, para los Z es un derecho. Halpern lo explica con la lógica del ‘a ti quién te preguntó’: “Hoy no se escucha eso, porque informar, decir lo que uno tiene que decir, independientemente de que esté interrumpiendo, es un valor. Entonces, tienes gente que vomita información en vez de comunicarse. Ellos son esta cultura, ellos nacieron así. Ellos hablan, dicen, comentan, todo el rato”.
Las diferencias tecnológicas entre ambas generaciones se notan físicamente. La ‘Thumb Theory’ (teoría del pulgar) lo explica: si para los X, la generación previa a los Y, su dedo fuerte era el índice (por el uso del teléfono), para los ‘millennials’ es el pulgar (por el uso del Nintendo). Y los Z no tienen un dedo predominante, porque usan más de uno.
Educación alternativa
Los ‘centennials’ tienen una suerte de recelo hacia el sistema educativo tradicional y optan por nuevos modos de aprendizaje. Demandan una enseñanza más práctica y flexible, menos formal, orientada a experiencias y habilidades que les ayuden a afrontar un futuro laboral caracterizado por la incertidumbre y el cambio, con profesiones novedosas y vinculadas a proyectos colectivos de trabajo en red, con la creatividad como componente principal.
De hecho, según el estudio de Sparks & Honey, el 75 por ciento de los jóvenes cree que hay maneras de obtener una buena educación sin ir a la universidad, como el ‘homeschooling’ o el ‘e-learning’. Los Z quieren tener que ver en su educación y no ser meros espectadores. Y creen que es más fácil aprender de internet.
Uzziel Misle, quien tiene más de 280.000 suscriptores en su canal de YouTube, lo ejemplifica: para aprender a hacer sus videos investigó en la web cómo usar la cámara y editar: “Me di cuenta de que lo que quería lo tenía en internet. Todo está a un clic de distancia. Un día quería hacer un pie de limón y busqué en YouTube cómo hacerlo. ¡Y al otro día sabía hacer pie de limón!”.
Uno de los paradigmas más grandes que rompieron los ‘millennials’ fue la importancia que le dieron a su realización personal, a que no todo era trabajar. Para ellos, las experiencias eran lo primordial.
Pero los Z se distancian de esto. Si un ‘millennial’ ahorra para viajar, los Z lo hacen para comprar bienes. Y esto puede deberse al cambio de mentalidad entre una generación y otra: de los ‘millennials’ se dice que son idealistas e inmaduros; de los ‘centennials’, que son realistas y maduros. Los Z crecieron con los ojos abiertos frente a catástrofes como el terrorismo y la recesión económica.
Una de las grandes preocupaciones de los Z es el medioambiente. Según el estudio de Sparks & Honey, ‘Gen Z: The Final Generation’, el 76 por ciento de los niños entre 13 y 17 años está preocupado por el impacto de la humanidad en el planeta, y el 63 por ciento está preocupado por su futuro.
La psicóloga clínica y terapeuta familiar Alejandra Silva señala: “La generación actual ha ido disminuyendo sus intereses sociales, son más cortoplacistas y no acostumbran a pensar en proyecciones ni en consecuencias de las acciones (...). No se sienten parte de los procesos que estamos viviendo, no se sienten considerados ni se sienten responsables por el mundo que están construyendo”.
Como los Z más grandes apenas tienen 21 años, poco se sabe qué pasará con ellos en el trabajo; los expertos están a la espera del momento en que comiencen a develar algún tipo de comportamiento. Al mismo tiempo, puede ser que el rasgo más estudiado de los ‘millennials’ sea su desenvolvimiento laboral. Hoy, este grupo forma alrededor del 25 por ciento de la fuerza laboral.
Juan Ignacio Silva, gerente regional de recursos humanos de la empresa de reclutamiento PageGroup, enumera los paradigmas de los ‘millennials’: están más orientados al ser que al tener, trabajan de forma colaborativa, creen más en una ‘redarquía’ que en la jerarquía del jefe, se enfocan más en la tarea que en el objetivo final, trabajan más su lado creativo, les gusta la diversidad y prefieren empresas verdes.
Según Silva, los Z tienen un comportamiento parecido a sus predecesores, pero cree que van a poner más cosas en tela de juicio. Si los Y comenzaron a trabajar con la diversidad (discapacitados, mujeres y LGBT), los Z lo llevarán al siguiente nivel, porque la tecnología los ha hecho más tolerantes. “Lo que viene es diversidad, inclusión, trabajo colaborativo, o sea, agudizar un poco este modelo”, adelanta.
Según la encuesta Deloitte 2016, un 66 por ciento de los ‘millennials’ dice que espera haberse cambiado de trabajo de aquí al 2020. Algo similar se espera de los Z: se estima que a lo largo de su vida tendrán 17 empleos.
El informe ‘Generación Z: el último salto generacional’ aborda las oportunidades que brindan los entornos colaborativos digitales, que son lo que los Z buscarían. Entre estos está lo que se conoce como ‘gig economy’, que refleja el paso de una economía donde el trabajo era estable, por cuenta ajena y para un solo empleador, a otra en la que tiende a ser temporal, autónomo y para varios empleadores a lo largo de la trayectoria profesional.
La generación Z ha demostrado tener más espíritu emprendedor que sus predecesores. Una encuesta realizada en el 2014 por Northeastern University Innovation señala que cuatro de cada diez jóvenes Z quieren trabajar para sí mismos.
El estudio de Millennial Branding, ‘Gen Z Global Workplace Expectations’, resume los puntos fuertes que definen a este grupo de jóvenes en el ámbito laboral. Primero, su espíritu emprendedor. Segundo, no les importa el dinero (hasta el momento). Y tercero, prefieren la comunicación cara a cara que la tecnología. En este sentido, los jóvenes no estarían preocupados de conectarse ‘online’ y priorizarían relaciones en persona con sus jefes, antes que ‘e-mails’ o mensajes instantáneos. Sus habilidades comunicativas no serían tan afectadas por la tecnología como se cree.
Lo que queda ahora es ver cómo se acoplan los Z a los Y. Un aspecto clave que destaca el ejecutivo Juan Ignacio Silva será observar cómo reaccionarán los ‘millennials’ cuando estén en puestos de jefatura: “La generación Y planteó esta ruptura de paradigmas desde la base de la pirámide. Ahora hay que ver si, cuando suba un escalón, sigue siendo tan disruptiva”.
Aislamiento transnacional
Las relaciones de los Z también están mediadas por la tecnología. Si para los jóvenes Y la televisión lo fue todo, para los Z lo es internet. Incluso se podría decir que entre ellos la red está reemplazando las amistades de la vida real que tenían los ‘millennials’. Según Daniel Halpern, investigador del ‘think tank’ Tren Digital, hoy todas las relaciones son mediadas por la tecnología y algunas, especialmente entre los integrantes de la generación Z, son ciento por ciento online. Por lo mismo, no es raro que existan grupos de WhatsApp transnacionales, con miembros de distintos países que se conocieron en la web y que por tener intereses en común formaron un grupo en esta aplicación.
Según una encuesta de Millward Brown realizada en Europa, Asia y Estados Unidos, un 25 por ciento de la generación Z interactúa diariamente con pares en otros países. Con la tecnología, los Z se aíslan de sus propios entornos, pero son capaces de traspasar fronteras.

La psicóloga clínica y terapeuta familiar Alejandra Silva, quien lleva 20 años trabajando con adolescentes, explica las consecuencias de esto: “Se piensa con facilidad que un ‘amigo’ es quien acepta una solicitud en Facebook, o que una relación de noviazgo puede establecerse o finalizar por WhatsApp”. Toda esta interacción virtual puede hacer que los jóvenes pierdan habilidades comunicativas. La socióloga Francisca Ortiz, del Centro de Investigaciones Socioculturales de la Universidad Alberto Hurtado, de Chile, considera que las tecnologías pasan a ser, en el caso de los ‘millennials’, una herramienta para dar su opinión en lo laboral y en otros ámbitos, pero pareciera ser que los integrantes de la generación Z las utilizan como una herramienta para validarse.
Silva agrega las consecuencias positivas de este cambio generacional: “Genera en ellos la sensación de estar más conectados unos con otros, de que siempre saben lo que les pasa a otros, si alguien tiene un problema, lo que sea. Fortalece sus relaciones, su cercanía (...). Es de alguna manera como un puente con la vida real.

sábado, 9 de julio de 2016

El ‘cutting’, la preocupante práctica de autoflagelo juvenil

El ‘cutting’ es una nueva práctica que está empezando a ser implementada por lo niños y jóvenes en Colombia, la cual consiste en hacerse cortes y herirse con cualquier objeto corto punzante para liberar el dolor, la depresión y los trastornos de atención.

En Estados Unidos cerca de 2 millones de personas practican este autoflagelo y algunos casos ya se han presentado en Colombia, en la ciudad de Cali, lo que alerta a la sociedad acerca de la necesidad de prestar más atención a este tipo de comportamientos suicidas.
La doctora Esperanza Lázaro, especialista en estos temas, aseguró que la solución viene en el amor y la atención que se le preste al menor.
Esto tiene varias raíces como la falta de comunicación, la soledad, la ausencia de valores morales, el rechazo en la escuela y desafortunadamente los jóvenes no saben expresar estos sentimientos“, sostuvo Lázaro.
Agregó que “estas prácticas también las aprenden de las redes sociales y de los amigos así que es necesario prestar atención de lo que hacen nuestros hijos sin invadir su privacidad“.
Sin embargo, muchos padres no saben cómo identificar si sus hijos tienen este tipo de comportamientos de autoflagelo y por lo tanto no puede brindar un apoyo a tiempo.
Uno lo puede identificar a través de los cambios en el comportamiento, si se ven retraídos, si se aíslan y si son callados o por el contrario son muy agresivos e irritables“, aseguró la doctora Lázaro.
Agregó que también “es necesario fijarse si evitan involucrarse en actividades de grupo, si a pesar del calor insisten en tener prendas con mangas largas para no mostrar su cuerpo“.
De acuerdo con la doctora Esperanza Lázaro, abordar este tema se hace urgente y se debe empezar por hacer una campaña educativa para determinar las causas y consecuencias para que las instituciones sepan cómo manejarlo; además, luego de ser identificado, buscar tratamientos grupales e individuales con profesionales en el tema.

viernes, 8 de julio de 2016

QUIÉN DICE QUE UN LEON, OSO Y UN TIGRE NO PUEDEN SER AMIGOS?

Es increíble cómo conviven en armonía un oso negro americano, un león africano y un tigre de Bengala. Una preciosa historia de hermandad. Y luego tantas veces nos quejamos de lo complicado que es mantener relaciones personales y sociales.
El oso Baloo, el león Leo y el tigre Shere Khan, llevan 15 años coexistiendo en paz en el refugio de animales Noah’s Ark (Arca de Noé) en Georgia. Fueron rescatados en 2001 del sótano de una casa en Atlanta durante una redada de la policía antidrogas. Los mantenían en un sótano en terribles condiciones, y hubo que operar a Baloo para quitarle un arnés que no le habían quitado ni ajustado mientras crecía. Esa ha sido la única vez que el trío ha estado separado, y desde entonces han estado juntos y felices.
El Santuario de Animales Noah’s Ark es una organización educativa si ánimo de lucro que atiende tanto a animales exóticos y en peligro de extinción como a animales de granja o domesticados. Una maravillosa iniciativa.

jueves, 7 de julio de 2016

Qué hacer si una relación tóxica toca a la puerta de los jóvenes



Conozca varias señales para saber un adolescente atraviesa un noviazgo tormentoso o insano.

Aunque debe haber respeto por la privacidad de los jóvenes, los padres deben actuar si así lo creen.
Aunque debe haber respeto por la privacidad de los jóvenes, los padres deben actuar si así lo creen.
Tarde o temprano los adolescentes acaban sumergidos en el mundo de las citas y los noviazgos, un asunto que no es fácil de aceptar ni de manejar para muchos papás, y sobre el que generalmente los jóvenes se abstienen de discutir con sus familias.
Por ello resulta complicado para los adultos determinar si sus hijos se están enfrentando a relaciones que no son tan sanas y que pueden acabar afectándolos. Se dice que algo anda mal o que una relación es tóxica cuando uno de los miembros de la pareja siente que con el otro hace cosas que en otras circunstancias no haría, que siente que este es más importante que sí mismo o que solo se entiende con él en el ámbito sexual.


La psicóloga e investigadora Carolina Botero García amplía esta definición y señala que una relación es dañina cuando la interacción entre los miembros de la pareja produce consecuencias negativas en su bienestar.

“Se pueden presentar conductas de humillación, vigilancia y control de una persona a la otra, e incluso se pueden dar amenazas, maltratos físicos y psicológicos, presión o intimidaciones sexuales”, dice Botero.
La especialista señala que en una relación insana usualmente existen “dinámicas de dominancia-sumisión” de parte de una de las personas, mientras que la otra desarrolla “un apego ansioso hacia su pareja”.
Una relación a temprana edad no es necesariamente inocente y también puede traer episodios fuertes que a largo plazo pueden afectar la vida emocional de la persona. Esa, precisamente, es una de las razones por las que los padres de familia deben agudizar sus sentidos para detectar en sus hijos señales de alarma como las siguientes.
Intervenir, pero sin imposiciones
Si su hijo adolescente presenta alguna, o algunas, de las señales expuestas en el artículo principal, es necesario que intervenga. La cautela en estos casos es fundamental. Alterarse y empezar la conversación con un “te lo dije” no causará más que el rechazo del joven y una negativa para sincerarse con usted.
Nubia Esperanza Torres, psicoanalista y maestra en psicología comunitaria, dice que es importante entender que la adolescencia es un periodo de aprendizaje, de prueba y error, en el que los papás deben ser acompañantes sensatos, reflexivos y amorosos. “No se trata de llegarles con un discurso aprendido en el que se les dice qué está bien y qué no. Hay que ayudarlos a pensar y a reflexionar, pero no desde la insistencia o los señalamientos, sino desde las experiencias del joven y con un absoluto respeto por la diferencia”, recomienda la especialista.
Si está pensando en prohibirle que deje de verse con esa persona que usted identifica como dañina, mejor absténgase de hacerlo, pues puede ser contraproducente. De acuerdo con Juan Camilo Díaz, investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana, lo más conveniente es dialogar sobre los hechos, llenar de confianza al joven y demostrarle que usted está con él para apoyarlo y ayudarlo a tomar decisiones y no para juzgarlo.
“Es mejor enseñar que prohibir. Ellos mismos tienen que darse cuenta de que hay personas que definitivamente no les convienen.
La línea entre aconsejar a un adolescente e imponerle algo es muy delgada, por lo que se debe buscar el punto medio”, dice Díaz.
Los expertos aconsejan que, si bien debe existir un respeto por la vida personal de sus hijos, también hay una obligación de actuar cuando sea necesario.
Claro, esto no significa que no les permita a ellos afrontar las consecuencias de sus malas decisiones.
Y si la situación se salió de control y usted no sabe qué hacer, busque la ayuda de un profesional. “El educador primario de mi hijo soy yo, como papá o mamá, pero consultar expertos no significa ser malos padres, a veces tienen que darnos una mano”, concluye Díaz.
Marcas y moretones
Los adolescentes empiezan a presentar marcas en la piel o lesiones sin explicación alguna. En situaciones como esta pueden estar ocurriendo dos cosas: que sean producto de maltrato o de enfrentamientos físicos con sus parejas o que, presas de un estado depresivo o en medio de episodios de desazón emocional, causados por los altibajos de sus relaciones, acaben haciéndose daño, es decir, infligiéndose cortes, mordiscos y tirones de pelo, entre otras acciones. Cuando el caso es extremo, los jóvenes tienden a enunciar pensamientos pesimistas sobre la vida y el futuro, e incluso a tener ideas suicidas.
Vicios
El joven afectado empieza a fumar o a consumir sustancias alcohólicas o alucinógenas. Si ya lo hacía, se incrementa el consumo.
Baja o sube su peso
Algunos jóvenes pierden el apetito repentinamente o, por el contrario, empiezan a comer de manera desenfrenada, según el estado de ánimo derivado del momento por el que atraviesa su relación. Si busca aceptación, puede que empiece a adoptar dietas drásticas para bajar de peso.
Ansiedad por el celular
Una conducta ansiosa y permanente con el celular se incrementa; el joven lo revisa constantemente y si recibe alguna llamada, evita hablar delante de los demás; se encierra para hacerlo. Vale aclarar que esta actitud, en una era de altísima dependencia de los dispositivos tecnológicos, no representa peligro en sí misma, pero si un adolescente empieza a mostrar comportamientos poco comunes, esto constituye una llamada de atención.
Deja de ser el mismo
En cuestión de días o semanas, el adolescente cambia hábitos y actitudes que siempre lo caracterizaron. Eso incluye su forma de hablar, de expresarse, de relacionarse y comunicarse con los demás, e incluso su apariencia deja de ser la misma. El joven adopta otra forma de peinarse, de vestirse o maquillarse –en el caso de las jóvenes–, muchas veces para agradar a su pareja. Aunque parece una señal insignificante y típica en estas edades, es importante no pasarla por alto, pues esto demuestra qué tan fuerte o moldeable es su carácter.
A la defensiva
Cuando los padres formulan preguntan a sus hijos sobre sus parejas y estos se muestran prevenidos, se niegan a hablar de él o ella o simplemente cambian de tema.
Montaña rusa de emociones
El joven comparte menos tiempo con su familia y amigos o deja de lado las actividades que solía disfrutar. Si es deportista, empieza a faltar a sus entrenamientos o los abandona.
El rendimiento académico fluctúa dependiendo del estado de la relación, así como sus emociones. Pierde con facilidad el control y puede pasar en un solo momento de la felicidad al enojo, de la tranquilidad a la irritabilidad. Además, a causa de esos altibajos, el menor presenta algunos dolores físicos.

miércoles, 6 de julio de 2016

Cómo proteger lo que intercambias en Snapchat

snapchat

Aunque se trata de una aplicación relativamente nueva, Snapchat ya se ha convertido en una de las más populares. Actualmente cuenta con más de 100 millones de usuarios, y esta cifra continua creciendo.

Sin embargo, muchos de los usuarios de Snapchat no son conscientes de que sus publicaciones no son realmente “temporales”, como afirma la aplicación, y tienden a compartir contenidos que nunca subirían a otras redes sociales. Es por esto que Kaspersky Lab ha elaborado una serie de consejos para que te ayuden a mejorar la seguridad de tu cuenta.
  1. Contraseñas: Este consejo es extensible a cualquier servicio web que requiera de una contraseña, no solamente a las redes sociales; pero vale la pena remarcarlo: las contraseñas son extremadamente importantes así que asegúrate de elegir una contraseña fuerte y única, que incluya letras, números y símbolos. Cámbialas a menudo y no las reutilices. Y, si no tienes claro si tu contraseña es lo suficientemente segura, siempre puedes comprobarlo utilizando Kaspersky Password Check.
  2. Privacidad: Aunque hay personas a las que les gusta compartir en redes sociales toda su vida, la mayoría prefiere publicar solamente para sus amigos y familiares. Si este es tu caso, comprueba la configuración de tu cuenta y asegúrate de estar compartiendo las cosas que publicas en “Mi historia” solamente con tus amigos, y no con todo el mundo. Además, asegúrate de que conoces a todas las personas que tienes en tu lista de amigos. Si alguien intenta agregarte, cerciórate que lo conoces antes de aceptar su solicitud de amistad. Si el usuario que intenta agregarte no es alguien conocido, es posible que se trate de un spambot o de algún curioso que no tiene por qué saber nada de tu vida a través de Snapchat.
  3. Snapchat Live: Existe una opción llamada “Live”, lo cual es una recopilación de noticias sobre eventos, vacaciones, lugares u otras cosas. Pero ten en cuenta que lo que publicas en “Live” puede ser visto por todo el mundo, no solo tus amigos. Así que, antes de subir un video o una foto, piensa si de verdad quieres compartirlo.
  4. El contenido es temporal pero ¡OJO!: La ventaja de Snapchat frente a otras aplicaciones es la posibilidad de enviar fotos y videos “temporales” a tus amigos. Para los que no están familiarizados con la aplicación, el usuario hace una foto o un vídeo y se las envía a sus amigos, que solo pueden verlo durante unos segundos (con un máximo de 10). El usuario también puede añadir una foto o un vídeo a su “historia”, donde lo podrá ver cualquier persona en su lista de amigos, pero se eliminará automáticamente tras 24 horas.
  5. Capturas de pantalla: Existen varias maneras de evitar la temporalidad de las imágenes. La más simple y obvia es la posibilidad de hacer una captura de pantalla en el móvil. Siendo lo suficientemente rápido, se puede hacer fácilmente una captura de pantalla de cualquier Snapchat recibido, y se puede guardar en el teléfono permanentemente. La persona que envió la imagen recibirá una notificación sobre esta acción, pero es simplemente eso: una notificación. El que ha hecho la captura de pantalla seguirá teniendo la imagen de todas formas.
  6. Lea los términos y condiciones: Es muy importante hacer hincapié de que cualquier cosa que se publique en Internet no suele “desaparecer“. Las últimas cláusulas en los términos y condiciones de Snapchat afirman que la aplicación tiene “derecho a almacenar y compartir cualquier foto que se publique en la aplicación“. Aunque la empresa afirma hacerlo únicamente en momentos específicos y necesarios, esto trae consigo toda una serie de problemas potenciales en cuanto a la privacidad de los usuarios, por lo que es importante ser cautelosos con las fotos que se hacen mediante esta aplicación.
  7. Aplicaciones de terceros: Es vital no conectar ninguna aplicación de terceros a la cuenta de Snapchat. Estas fuentes suelen ser menos seguras, varios lo aprendieron por las malas en un filtrado masivo de fotos que se produjo en 2014, el llamado “The Snappening“, en el que se subieron más de 90.000 fotos de Snapchat a una página web de terceros llamada SnapSaved.com. Muchas de las fotos incluían contenidos explícitos y está claro que las personas implicadas no tenían la intención de que se propagaran por Internet. La propia aplicación de Snapchat también desaconseja el uso de aplicaciones de terceros, así que lo mejor es no conceder permisos.

martes, 5 de julio de 2016

El silencio, cómplice del acoso sexual en las universidades del país

Instituciones carecen de vías para hallar y denunciar casos en que alumnos o docentes se sobrepasan.

Solo en Bogotá se presentaron 3.959 casos de abuso sexual en el 2014, según Medicina Legal.
Solo en Bogotá se presentaron 3.959 casos de abuso sexual en el 2014, según Medicina Legal.
Que me dé miedo decirle a un profesor que no me toque cuando me habla”. Que un docente diga que no recuerda nombres pero sí piernas. Que una estudiante pregunte: “¿Podemos hacer la tarea?” y el profesor conteste: “¿Por qué no hacemos otra cosa?”. Actitudes así, no son normales.
Este es el mensaje de No es Normal, un colectivo de estudiantes que surgió ante la poca conciencia frente al acoso y el sexismo, y el desconocimiento de qué hacer si se presenta este tipo de violencia sexual.

“Es complicado porque en sí no sabes dónde denunciar y prefieres no hacerlo; entonces, nunca se sabe qué pasa”, cuenta Nora Picasso, magister en Derecho con énfasis en investigación y miembro de la junta directiva de No es Normal.


El objetivo es que “nos hagamos conscientes de que estas situaciones pasan incluso en los lugares donde pensamos que no pasan”. Son más frecuentes de lo que se cree: solo en No es Normal reciben entre una y tres quejas diferentes cada semana, y la cifra ha aumentado desde que intensificaron su campaña.

Para Sofía Díaz, integrante de Pares de Acompañamiento Contra el Acoso (PACA), “cualquier situación en la que te sientas incómoda porque tú no consentiste que eso pasara, puede ser acoso”. 

El tema está reglamentado desde 2008 con la Ley 1257. Esta define acosador sexual como “el que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder (...) persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona”, conducta que da entre uno y tres años de cárcel.
Además, encarga al Gobierno Nacional “desarrollar planes de prevención, detección y atención de situaciones de acoso y agresión sexual” y a las juntas directivas de las empresas y entidades velar para que se cumpla la ley.
“Lo más importante es crear conciencia de que el problema de acoso es real y es denunciable. Pero no se denuncia por temor al futuro, porque siente responsabilidad por lo que pase con el agresor y porque tiene miedo de que no le crean”, expresa Sofía Díaz.
No hay estudios ni cifras específicas que hablen del problema, aunque las de violencia sexual en general son preocupantes. Solo en Bogotá se presentaron 3.959 casos de abuso sexual en el 2014, según Medicina Legal.
Tampoco ocupa las agendas de las instituciones de educación superior. En Bogotá, universidades como la Jorge Tadeo Lozano no abren “ningún proceso al estudiante mayor de edad”, según el psicólogo Edwin Torres.
La Universidad Central cuenta, según la psicóloga Tatiana Morales, con un grupo de docentes consejeros que guían a los alumnos en varios temas, pero no con un protocolo específico para el acoso sexual.
Otras universidades no tienen una dependencia para el tema y los casos pasan de una instancia a otra sin respuesta.
Ninguna de las más conocidas de la ciudad tiene información al respecto en su página web. Por su parte, la Universidad de los Andes está trabajando –junto con PACA– en crear un protocolo.
Los protocolos de atención a casos de acoso no son obligatorios para las instituciones de educación. PACA y No Es Normal consideran que es hora de crearlos.

Pistas para identificar el acoso
1. Verbal
Comentarios sexistas que hacen referencia al cuerpo o a la sexualidad y que suelen celebrarse como chistes.
2. Chantaje
Cuando se pide hacer algo de carácter sexual o que implique cercanía, a cambio de favores académicos.
3. Físico
Acercamientos, caricias y contacto indebido y no consentido, así el agresor lo justifique por las circunstancias.
4. Ambiente hostil
Coqueteo, chistes o comentarios, reiterativos o no, que incomodan y se usan para demostrar superioridad y control en público.
5. Percepción
Si se siente agredido por una situación con carga sexual o sexista, puede ser acoso. Háblelo y consulte con expertos.

lunes, 4 de julio de 2016

Cómo hablarles a los hijos de forma efectiva?

Decirles mentiras o criticarlos son algunas de las cosas que se les quedan para siempre.

Cuando le hable a sus hijos no lo haga 'desde las alturas'. Agáchese hasta estar a su nivel.
Cuando le hable a sus hijos no lo haga 'desde las alturas'. Agáchese hasta estar a su nivel. 
“Como la voz de la madre se convierte en la voz interior del niño, es importante que esta sea amorosa, justa y precisa”. Este es, en palabras de Ximena Silva, psicóloga familiar sistémica y transpersonal, el valor fundamental de las palabras dichas por los padres a sus hijos. Ello, porque así como los adultos les hablen a sus niños, ellos se hablarán a sí mismos.
Si los padres le dicen a su hijo todo el tiempo que es malo o tonto o incapaz, él terminará por decirse a sí mismo las mismas palabras y creerá que realmente es malo, tonto o incapaz. No obstante, esto tampoco significa que si siempre se le dice que es brillante o el mejor, en efecto lo sea o lo vaya a ser. Lo que él necesita es que las palabras de los padres cuenten lo que realmente es, porque sabe diferenciar cuando le mienten y cuando solo tratan de congraciarse con él. En esa medida, por ejemplo, si un niño hace un dibujo sin mayor esfuerzo y su madre le dice que es lo máximo, pero él tiene claro que no es cierto, podrá llegar a creer que su madre miente. Tal vez si ella sabe que su pequeño lo ha hecho para salir del paso puede decirle algo como ‘están lindos los colores que usaste, pero pregunto: ¿fue ese tu mejor esfuerzo?’. Lo más probable es que el niño responda que no lo ha sido y, como consecuencia, confiará más en su madre porque ya sabe que ella le dice lo que verdaderamente es.

Al corregir a un hijo es muy importante que se le diga exactamente qué fue lo que hizo mal, sin arandelas, sin generalidades, sin exageraciones. Si mintió, basta con decirle que dijo una mentira, explicarle por qué lo hizo mal y cómo se debe hacer bien. No se trata de decirle que los engaña a todos, que no sabe lo que hace, que siempre se mete en líos. Que el niño diga una mentira no significa que sea mentiroso. Desafortunadamente, si la madre le dice todo el tiempo a su hijo que es mentiroso, él terminará convirtiéndose en uno.


Como explica la psicóloga Silva, “las palabras nos definen, y las primeras que nos encontramos en la vida son las de los padres, luego (están) las de los profesores y después las de los pares”. Así, durante los primeros años de vida, cuando se siembran bases que perdurarán, esas palabras serán las definiciones que queden en la mente del niño.
Por esto, a la hora de hablarles a sus hijos:

Intente no cualificar a la niña
Se aplica para su hija mujer, por las cosas que hace. No le diga que no se suba al árbol, pues es de niños; tampoco, que no se ponga brava porque entonces parece un niño, o que no diga lo que siente porque las mujeres se deben comportar. Ser hombre o mujer va más allá de lo que cada quien haga. Todos tienen el mismo derecho a elegir.
Nunca lo defina
Deje que su niño comparta con usted sus emociones. Elimine de su vocabulario expresiones como ‘eres un llorón’, ‘eres un malgeniado’, ‘eres un gritón’ o ‘eres un furioso’.
Procure no calificar
Si su hijo hombre llora, nunca le diga que es una nena, que los hombres no lloran, que sea varón o que se comporte. Los niños tienen tanto derecho como las niñas a la expresión de sus sentimientos y deseos. Llorar no los hace débiles; sencillamente, humanos, y el derecho a la expresión de las emociones no es exclusivo de las mujeres. Tampoco le diga que no juegue con las ollas porque la cocina es para las niñas. Las definiciones de lo que es hombre y mujer en la sociedad han cambiado radicalmente, y tanto unos como otros están en las mismas condiciones.
Hable de manera positiva
Es mejor decir que puede mejorar y enseñarle cómo, en vez de decirle que no es capaz. No le diga siempre que no, y más bien preséntele opciones. Prefiera frases como: ‘todavía la bicicleta te queda grande’, ‘juega mejor en el triciclo’ o ‘mejor pinta en este papel blanco que en mi libreta de anotaciones’.
Siempre dígale la verdad de todo
Si cree que con decirle que todo está bien lo hace fuerte, está equivocado. La verdad hace fuertes a los seres humanos. Si él ha hecho algo mal, debe decirle qué hizo. De la misma manera, si ha hecho algo maravilloso, dígale que lo es.
Cuando le hable...
No se dirija a su hijo ‘desde las alturas’: usted de pie y él sentado. Agáchese hasta estar a su nivel o siéntense juntos. Cuando es bebé, háblele mientras lo lleva en brazos. Cuando crezca, siéntelo en sus piernas. El contacto físico es importante.
Jamás le hable mal de su pareja
Para los hijos, ambos padres son importantes y merecen su cariño. Si pone a su hijo en el medio, no sabrá qué hacer y creerá que debe traicionar a uno para merecer el cariño del otro. Los niños saben lo que ven, tienen sus propios juicios y cuando crecen construyen una visión de sus padres como personas y como esposos. Frases como ‘es que tu papá...’, ‘es que tu mamá...’ solo confunden a los niños.
Hable con amor
Si va a corregir a su hijo, no lo grite ni use groserías. Esto lastima su autoestima. Si está muy alterado, dígale a su hijo que en ese momento no van a hablar, que lo harán más tarde. Si está estresado, explíquele que va a descansar un rato antes de charlar. Cuando lo corrija, mírelo a los ojos y háblele con calma. No lo señale con el dedo, mejor tómelo de la mano.
Jamás generalice una acción
No puede definirse toda la personalidad de un niño por un solo hecho equivocado. Si el niño mintió, no le diga que es mentiroso, sino que dijo una mentira.
Diga exactamente lo que debe decir
No les dé rodeos a sus ideas. Si quiere que el pequeño recoja los juguetes, dígaselo. No se extienda en argumentos como: ‘me parece que este cuarto está desordenado y tú no pones de tu parte en la casa’, ‘yo siempre hago todo, me toca todo sola y aquí nadie me presta atención’, ‘ahora sí me vas a hacer caso’, ‘es responsabilidad de todos la casa’, ‘yo no vivo sola’, ‘vas a recoger tus juguetes’.