domingo, 9 de noviembre de 2014

el matoneo o bullyng. Perfil del niño que 'matonea' en la Red. son 4 articulos El ‘bullying’ no es un juego de niños

Perfil del niño que 'matonea' en la Red

El ciberacosador suele ser hiperactivo y víctima de violencia, concluye estudio.


De acuerdo con las cifras que maneja la agencia Pandi, especializada en temas de infancia, cerca de 200 niños del país han reportado ciberacoso en lo corrido de este año.
Foto: Ilustración: Miguelyein
De acuerdo con las cifras que maneja la agencia Pandi, especializada en temas de infancia, cerca de 200 niños del país han reportado ciberacoso en lo corrido de este año.
Solo mucho después de graduarse del colegio, Ana sintió la confianza para reactivar su perfil en redes sociales. Durante los últimos años de bachillerato fue blanco de burlas y amenazas de compañeros que se parapetaban detrás de falsas identidades para insultarla a diario.
El ‘matoneo’ del que fue víctima hace más de cinco años la obligó a marginarse de ese mundo virtual. “Los malos tratos me hacían sentir tan triste que me atemorizaba tener redes sociales. Me horrorizaba que me juzgaran a través de internet y de que pudiera ser blanco de agresiones”, cuenta ella.
Su relato aparece en el informe La violencia no ocurre en el vacío. ‘Bullying’: victimario o víctima, publicado por la agencia Periodismo Aliado de la Niñez, el Desarrollo Social y la Investigación (Pandi) y elaborado por organizaciones que defienden los derechos de los menores.
El documento aborda la intimidación escolar desde una perspectiva poco común: el perfil del victimario en ambientes virtuales.
Según los expertos que participaron en el estudio, este tipo de acoso –del que hay 191 reportes de menores de edad afectados este año– puede dañar más que el ‘matoneo’ presencial, pues los agresores –que suelen ser niños o adolescentes– no dimensionan el universo de los medios virtuales y hacen cosas que no harían en la vida real. “Las agresiones verbales son mucho más fuertes de lo que se pueden dar en persona y lesionan mucho más la autoestima de los niños”, explica Viviana Quintero, coordinadora de la Mesa de Trabajo TIC de la fundación Red Papaz.
Así es un ciberacosador
Los investigadores coinciden en que el ‘matoneo’ puede tener origen en otras formas de violencia. En otras palabras, sugieren que los acosadores son, o han sido, víctimas de agresión. En consecuencia, agredir a otros se plantea como una salida o una venganza por lo sufrido. Que los niños tengan comportamientos agresivos “es una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco afectivo, ausencias de padre o madre, divorcios no amigables, violencia intrafamiliar, abuso o humillaciones ejercidas por adultos”, se lee en el documento de Pandi.
No obstante, para Enrique Chaux, profesor de la Universidad de los Andes e investigador en la Universidad Libre de Berlín, hay otros factores que vale la pena tener en cuenta. “Una característica común entre los ‘intimidadores’ virtuales es la falta de empatía: en general no son conscientes del daño que pueden generar y, cuando lo saben, les importa poco”, comenta Chaux, que en los últimos años se ha dedicado a estudiar el acoso escolar, especialmente el virtual.
La psiquiatra infantil Yezmin Abrahim anota que entre los acosadores “es frecuente el déficit de atención asociado a hiperactividad; suelen ser los más ‘casposos’, los que le sacan chiste a todo y les ponen apodos a sus compañeros”.
Para Chaux, una de las principales motivaciones para emprender el ‘matoneo’ es el aparente anonimato de los medios virtuales. Sin embargo, señala Abrahim, el ciberacoso ofrece una ventaja con respecto a la intimidación tradicional: la existencia de pruebas para denunciar a los agresores. “Muchos creen que nadie los identificará. No obstante, las autoridades cuentan con la tecnología para identificar al que hace algo indebido”, sentencia Chaux.
Este académico considera básico que todo el mundo tome consciencia de la gravedad de esta conducta, a partir de premisas como que aquello que se sube a internet no se puede devolver.
Mientras tanto, dice, se deben tomar medidas preventivas, como limitar la información que se comparte en línea. “Y también debemos aprender cómo bloquear mensajes ofensivos y cómo reportar intimidaciones en las redes sociales –añade–. En ese sentido, es muy importante el rol de los testigos porque, cuando los compañeros o amigos intervienen para decir que algo no está bien, que se sobrepasó un límite, los agresores suelen hacerles caso”.
En cambio, el silencio hace que el mensaje que reciben los agresores es que su violencia es valorada por los demás, lo cual los motiva a seguir ejerciéndola, advierte el profesor.
Finalmente, la psiquiatra Abrahim recuerda que, para proteger a sus hijos, los padres pueden tomar medidas como limitares el acceso a internet y a dispositivos electrónicos.


¿Están cumpliendo los colegios la ley contra el matoneo?





Expertos y padres de familia se quejan de que hace falta más preparación para asistir los casos.


Según el decano de la Facultad de Educación de la Universidad Javeriana, José Guillermo Martínez Rojas, esta debió comenzarse a implementar de manera eficaz desde en marzo del 2014. “Lo que se ve es que tanto el Ministerio como la Secretaría de Educación no han estado controlando, ni presionando a los colegios y estos, a su vez, se limitaron a copiar algunas cosas de la norma”.
Para el experto, mientras no haya control y sanciones no se van a ver resultados de lo que esta política busca. La muestra es que, con regularidad, los padres de familia se quejan de la forma en que los planteles manejan los casos.
“El viernes 26 de julio mi hijo Juan Sebastián Corredor, de 16 años, fue agredido por otro estudiante. Su incapacidad por parte de Medicina Legal fue de 25 días. Tenía triple fractura de nariz. Además de los graves daños físicos y psicológicos que sufrió, el colegio no le brindó la más mínima ayuda. En dos días le sacaron las notas de todas las materias y valían por tres, 3.er y 4.° periodo y examen final. El resultado fue que perdió el año escolar. Ya puse una demanda pero no ha servido de nada”, dijo Jacqueline Ruiz, madre del joven.
Según Carolina Piñeros, directora de RedPapaz aunque son lamentables los casos de atención deficiente “hay que celebrar que por lo menos ya existe una ley. Eso es un avance”.
No obstante, agregó que es importante que los colegios se pongan al día con todos lo que tiene que ver con la formalización de los comités de trabajo contra el matoneo y avanzar en el tema operativo. “Pero la responsabilidad no solo cae en las instituciones. Los padres de familia también deben estar pendientes y exigir que en los colegios se cumpla la ley”.
Agregó que dentro de los comités debe haber tanto acudientes como representantes de los estudiantes y que además de la parte práctica hay que profundizar en lo conceptual. “Que toda la comunidad educativa se capacite para que entienda qué es acoso escolar y cuándo las agresiones adquieren una gravedad que ya no puede manejar la institución. Eso para que la ruta de atención sea la adecuada y la que menos vulnere los derechos de los estudiantes”.
En cuanto al seguimiento que debería realizar la Secretaría de Educación (SED) o el Ministerio, Piñeros dijo que no solo se trata de medir cuántos colegios o no estén cumpliendo con la norma, sino de que “les den a los planteles las herramientas. El Gobierno también tiene una responsabilidad dentro del cumplimiento de la normatividad. Eso lo dice la ley”.
Según la Secretaría de Educación, solo en el primer trimestre del 2014, se realizó el abordaje de 284 situaciones de hostigamiento escolar que alteran la convivencia gracias al sistema de alertas. “El registro aumentó en un 30 por ciento este año pero que esto se debe a que por primera vez, en varias administraciones, existe La Estrategia respuesta Integral de Orientación Escolar (RIO) que cuenta con tres fuentes de información para detectar los casos de acoso escolar y direccionarlos a los profesionales idóneos. Eso mejora la ley, va más allá que la ley”, dijo Óscar Sánchez, secretario de Educación.
Pese a eso, Martínez explica la importancia de que quienes atiendan los casos de acoso escolar hagan parte de un equipo interdisciplinar. “Psicólogos clínicos o educativos con una formación especial deben ser los que realicen este trabajo”.
Agregó que es recurrente que los niños, víctimas de este fenómeno, terminen saliendo de los colegios donde han sido victimizados. “La mejor idea sería que los agresores asuman las consecuencias de sus actos. La sociedad en general se tiene que formar, conocer más sobre el bullying, ayudar a prevenirlo para que no se presente y a sancionarlo y corregirlo cuando se detecte su existencia”, dijo Martínez.
Abecé de la normatividad
La Ley 1620 del 2013 define a los colegios, de manera general, cómo deben enfrentarse al acoso escolar:
Constituir el Comité Escolar de Convivencia. Debe quedar consignado en el Manual de Convivencia.
Crear las condiciones para que en el protocolo de atención se garanticen los derechos de intimidad y confidencialidad de los involucrados. Más si hay menores de edad.
Actualizar el Manual de Convivencia, ajustado a la ley.
Reportar los casos al Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar.
Identificar los riesgos de ocurrencia de las situaciones más comunes que afectan la convivencia escolar como casos de agresión por parte de directivos, profesores, personal de apoyo, personal administrativo, y demás personas vinculadas a la institución educativa
Presentar ante la Secretaría de Educación, las Experiencias Exitosas de Manejo y Mejora de la Convivencia Escolar.

Enséñele a su hijo a defenderse del matoneo electrónico

Hay herramientas para bloquear o reportar el cibermatoneo.
                                                                                                                    
                       

muchos niños no querrán volver por ser victimas de acosos.

Easy Solutions, empresa que trabaja en prevención del fraude electrónico, ofrece estas recomendaciones para que sus hijos y usted se protejan del cibermatoneo.
1. No respondas: si alguien te está acosando, recuerda que tu reacción es con frecuencia lo que el acosador quiere, lo que le da control sobre ti. No les des ese poder.
2. No tomes represalias: vengarse del acosador te convierte en uno de ellos y refuerza su comportamiento. Ayuda a evitar el comienzo de un ciclo de agresiones.
3. Guarda la evidencia: la única ventaja del matoneo digital es que los mensajes amenazantes se pueden grabar, guardar y mostrar a alguien que pueda ayudar.
4. Bloquea al acosador: si el matoneo viene en forma de mensajes instantáneos, de texto o comentarios en el perfil, utiliza las herramientas de preferencias o privacidad para bloquear a la persona. Si es por chat, sal de la “sala”.
5. Pide ayuda: mereces que te respalden. Habla con un amigo, con tus padres, con un adulto de confianza, con el orientador escolar. Si estás muy asustado para decir algo, busca una forma de reportar el incidente de manera anónima al colegio.
6. Utiliza las herramientas de reporte: si el acoso tuvo lugar en las redes sociales, usa las herramientas de reporte y abuso del servicio. Puede que tu red social también cuente con herramientas para el reporte del “abuso social”, que permiten reenviar el contenido malintencionado a un amigo de confianza o pedir directamente que se elimine el contenido ofensivo.
7. Sé un amigo, no un espectador: reenviar los correos ofensivos o quedarse parado sin hacer nada le da poder a los acosadores y hiere a las víctimas aún más.

Cuando la víctima del matoneo es el profesor

Según expertos, los menos experimentados, tienen mayor riesgo de ser intimidados.

En la sala de cómputo de un colegio oficial de Bogotá, un estudiante de octavo grado de la jornada de la tarde redactó un correo electrónico con el siguiente mensaje para su maestra: “Vieja bruta, HP, váyase”. Al recibirlo, la docente se hizo un manojo de nervios y reportó el caso al rector, pero nunca se halló al responsable.
Su caso no es aislado. Según el Ministerio de Educación, unos 638 docentes hoy están amenazados. Algunas de estas intimidaciones tienen origen en alumnos y padres de familia. 
Se calcula, además, que entre 5 y 10 por ciento de los alumnos insultan, maltratan o amenazan a sus profesores, ya sea porque se les exige disciplina, estudiar más o porque no les pasan la materia. La mayor parte de las agresiones son verbales.
El fenómeno no es exclusivo de Colombia. Según la organización independiente de profesores españoles Anpe, en el 2011 unos 3.352 docentes fueron atendidos por quejas de maltrato. De estas, 17 por ciento eran falsas acusaciones de padres y alumnos; 21 por ciento, por faltas de respeto, y 26 por ciento, acoso y amenazas de los padres.
Según la docente Aura Nelly Daza, miembro de la junta directiva de la Asociación Distrital de Educadores (ADE), las agresiones contra los educadores en Colombia se incrementaron con la expedición del decreto 230 del 2002 –que tuvo vigencia hasta el 2010–, que obligaba a los planteles educativos a no reprobar a más del 5 por ciento de los estudiantes.
“Muchos dicen: ¿Para qué me exige que le entregue trabajo si de todas formas me tiene que pasar?”, afirma Daza.
“El maltrato hacia maestros es más frecuente en colegios que tienen contextos externos como microtráfico, bandas delincuenciales y maltrato intrafamiliar –indica la subsecretaria de calidad y permanencia de la Secretaría de Educación del Distrito (SED), Patricia Buriticá–. Hacemos lo posible por resolver los problemas de disciplina pacíficamente, pero los padres deben ayudarnos y muy pocas veces lo hacen”.
A pesar del esfuerzo de los profesores por controlar a sus grupos, muchos padres se desentienden del comportamiento de sus hijos. “Hay quienes vienen de familias muy permisivas –explica el docente e investigador de la Universidad de los Andes Enrique Chaux– y si en sus casas están acostumbrados a hacer lo que quieren, en otros contextos van a sentir que también pueden hacerlo”.
El consumo de alucinógenos es otro de los factores que incrementan este tipo de comportamientos. Y cuando los estudiantes están involucrados en pandillas (en un estudio conducido por Chaux el 20 por ciento de los estudiantes bogotanos confesó pertenecer o haber pertenecido a una), “se sienten con más poder y lo utilizan para amedrentar a los profesores y presionar, por ejemplo, el cambio de notas”, recalca.
También se han visto casos en que estudiantes se unen contra docentes que no tienen suficiente manejo de aula. “Quienes tienen menos experiencia están en mayor riesgo de ser intimidados; en este caso, se considera bullying (matoneo)”, afirma Chaux, para quien los docentes permisivos pueden darles a entender a sus estudiantes que tienen el poder de tratarlos mal. De hecho, en la ley de convivencia escolar aprobada recientemente, también se entiende por acoso escolar la intimidación de estudiantes hacia docentes.
Aunque en el país no existen cifras que muestren la dimensión real de este problema, un informe del Mineducación dice que la indisciplina y rebeldía de los estudiantes adolescentes son un factor que causa estrés y depresión en los maestros, especialmente en las mujeres.
Promover el respeto
Consejos para los maestros
1. Debe tener un estilo democrático y asertivo, en el cual los estudiantes entiendan el sentido de las normas y participen en la definición de las mismas. Deben asegurarse de que estas se cumplan. Hay que intentar hablarles con un tono firme pero calmado.
2. Deben ser consistentes en la aplicación de las normas y en las sanciones. De lo contrario, se envía un mensaje confuso. Es equivocado no hacer nada, reírse o responder con un insulto.
3. Hay que inculcarles a los estudiantes el valor del respeto hacia otros.
4. El manejo de la disciplina en el aula en ningún momento puede llevar al maltrato. Las relaciones en clase son una oportunidad para aprender a convivir en sociedad.
5. Conviene hablar con el estudiante a solas, porque, a veces, los agresores buscan el reconocimiento del grupo.
6. Las mejores sanciones son las reparadoras; es decir, aquellas que dejan una enseñanza.

El ‘bullying’ no es un juego de niños

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“Luego de eso me quería morir, a mis 14 años me invadió la tristeza, tuve depresión y me engordé bastante…me sentía morir”. Este es el testimonio de María del Rosario Gómez, quien cariñosamente es conocida como Marre, una joven que hoy, a sus 22 años, recuerda cómo en su adolescencia fue víctima de intimidación escolar por parte de un adolescente, quien a través de internet, profirió hacia ella ofensas, burlas y sobrenombres, situación que la afectó y marcó, pero que al mismo tiempo le dio fuerzas para continuar y convertirse en una mujer talentosa.

Para Marre, aquel joven y sus amigos no eran conscientes de lo que podrían ocasionar, “Para ellos el ofenderme era un juego, un chiste, nunca pensaron en el daño y el dolor que podrían causarme. Gracias a Dios me refugié mucho en la música y logré salir adelante”, asegura.

La intimidación escolar también conocida como ‘Bullying’, matoneo o acoso escolar, consiste en la conducta negativa, intencional metódica y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico o por medios electrónicos contra un niño, niña o adolescente, por parte de un estudiante o varios de sus pares con quienes mantiene una relación de poder desigual.

Esta vulneración de derechos ha empezado a tener mayor relevancia durante los últimos años debido a que algunas víctimas han denunciado, o, como Marre han decidido contar su historia, situación que ha llamado la atención de colegios, del Estado y medios de comunicación. Es tal la preocupación, que ésta generó que el Gobierno Nacional sancionara en el mes de marzo la Ley 1620 del año pasado, la cual pretende, entre otras cosas, atender preventivamente situaciones de violencia escolar como el ‘bullying’.

Lo que la mayoría no sabe, y que el pedagogo social alemán Frank Schallenberg recalca en su libro Te ha tocado, mobbing entre alumnos, es que el daño que les ocasiona a los menores cuando se convierten en adultos es gigantesco. El niño que lo sufre vive grandes periodos de angustia, desamparo y terror. Suele estar solo porque casi nadie le ayuda ni en su casa le creen. Se desconcentra, tiene dolores de cabeza o malestares estomacales y es inseguro. En el caso del agresor, es una persona que no se adapta al mundo, y pierde la capacidad de desarrollarse social y emocionalmente de otra forma que no sea la violenta, dice Schallenberg.

Esta es una problemática que ha estado presente desde hace mucho tiempo en el ámbito escolar pero en la mayoría de los casos de manera silenciosa. Ahora, ha empezado a tener más atención por su importancia y gravedad, y se ha comprobado que requiere del interés, de la intervención y la prevención por parte del Estado, la familia, los colegios y de la sociedad en general.

Una investigación sobre matoneo realizada por Friends United Foundation, con 5500 niños, niñas y adolescentes escolarizados, entre 12 y 18 años encontró que las víctimas en un 35 % reciben maltratos físicos y en 65 % maltratos psicológicos. El estudio llama la atención sobre una de las modalidades que se está llevando a cabo en varios colegios de Colombia, es que el bullying se está usando para presionar a los estudiantes a que se vinculen a organizaciones delictivas. A su vez, la investigación muestra que en los colegios de estratos altos se recurre más al hostigamiento y calumnia por redes sociales, estando en primer lugar Facebook, seguido de Twitter y Youtube y WhatsApp.

Ángela Rosales, directora de la Organización Aldeas Infantiles SOS, aseguró que los comportamientos de los niños, las niñas y los adolescentes son el resultado de lo que aprenden en la casa, en el colegio, en el barrio y en la interacción con otros niños. Por esta razón, “el tema de acoso escolar es preocupante porque es el reflejo de lo que los menores de edad están viendo. Ellos se comportan así porque aprendieron a comportarse así, en algún momento adoptaron esa manera de actuar, por ello es fundamental que los adultos seamos conscientes de cuál es el ejemplo que estamos dando a los niños y a las niñas”.

Para la directora de Aldeas Infantiles, es fundamental el rol de la familia. “Hay que enseñar a los niños que todos los menores de edad tienen derechos pero al mismo tiempo responsabilidades con los demás y de esa manera no podemos hacer un ejercicio de poder maltratando o pasando por encima del otro”.

Víctimas e intimidadores, ambas partes requieren atención y protección

De acuerdo con los resultados de la Prueba Saber Pro, en Colombia, casi la mitad de los niños o niñas sostuvieron que sus compañeros discriminan a otros. El 35 % de ellos dijo haber sido víctima y el 22 % manifestó haber intimidado a alguien, lo que evidencia que más del 50 % de los niños, niñas y adolescentes colombianos pueden verse involucrados como víctimas o victimarios en estos escenarios de violencia y por lo tanto, ambos requieren apoyo y protección. 

Cuando se presentan casos de intimidación escolar, normalmente la atención de educadores, profesionales y familiares recae principalmente sobre las víctimas, quienes necesitan de manera inmediata protección tanto psicológica, como física y afectiva. Pero, ¿qué pasa con los niños, niñas o adolescentes que cumplen el rol de agresor? Ángela Rosales considera que así como el apoyo hacia las víctimas de ‘bullying’ debe ser eficaz y oportuna, “Hay que ayudar a los niños que están presentando comportamientos abusivos porque puede ser que su actitud se deba a alguna actitud agresiva contra ellos, la cual los motiva a defenderse. Esta ayuda debe ser inmediata porque puede traerles a estos niños problemas para relacionarse, problemas que pongan en riesgo sus vidas, pueden vincularse a pandillas y pueden llegar a ser consumidores de sustancias psicoactivas”. 

Las consecuencias de la intimidación escolar, así ésta no parezca tan grave a simple vista, pueden ser nefastas. Si estas situaciones no se detienen a tiempo, los niños y las niñas que las padecen pueden empezar a tener problemas de depresión, bajo rendimiento académico, baja autoestima e incluso pueden llegar a desarrollar conductas muy violentas y autoagresivas.

La intensidad del ‘bullying’ puede ser variable, pero si no se detiene a tiempo, puede traer consecuencias graves tanto para las víctimas como para los intimidadores.

Entre tanto, Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz, manifestó que, “en el tema del acoso escolar, hemos ido entendiendo que el victimario también es víctima, es otro niño, hay que analizar qué pasa con el entorno de ese niño porque puede ser que sus padres no estén al tanto de lo que hace, puede ser que venga de un ambiente violento, entonces hay que mirar qué sucede con ese pequeño. Antes decíamos 'eso es cosa de niños, lo hizo como un chiste', ahora somos conscientes de que es un tema delicado y que debe ser visto desde ambas partes”. 

Una vez que se presenta e identifica un caso de intimidación escolar, las defensorías de familia, comisarías o inspecciones de policía deberán realizar la apertura de la historia socio-familiar y la valoración integral del niño, niña o adolescente y de su grupo familiar y finalmente, adoptar las medidas de restablecimiento de derechos. Posteriormente las defensorías deberán realizar el seguimiento, verificar el restablecimiento efectivo de los derechos y realizar el cierre del caso.

Instituciones educativas, responsables de la protección de las niñas y los niños

La problemática de acoso escolar en el país, si bien es una situación que requiere de la responsabilidad y compromiso de todos los entes del Estado, son los colegios, las escuelas e instituciones educativas en general, los actores principales para prevenir, detectar y atender la intimidación escolar.

Para la directora de Aldeas Infantiles “los niños aprenden en la medida en que observan qué sucede a su alrededor. Entonces el colegio es responsable de lo que ocurra en todos los entornos donde están, no solamente al interior del aula”.

Rosales agrega que, “también hay que observar qué tipo de relación tienen los profesores con los niños, si los maestros tienen relaciones abusivas con los estudiantes, ellos van a tener relaciones abusivas entre sí, si los profesores tienen relaciones groseras con los padres de familia, o los padres con los profesores, entonces eso se repetirá en el contexto, así que el llamado es a la coherencia en la acción en el marco del colegio, y es éste el que debe estar muy atento a identificar las acciones para prevenirlas tempranamente”. 

Entre tanto, el Código de la Infancia y la Adolescencia, en su artículo 43, obliga a las instituciones educativas a proteger a los niños, las niñas y los adolescentes contra toda forma de maltrato, agresión física o psicológica, humillación, discriminación o burla por parte de los demás compañeros y de los profesores. Igualmente, el Código obliga a las instituciones a establecer en sus reglamentos correctivos y efectivos para impedir la agresión física o psicológica y a denunciar cualquier acto de esta índole.

Cuando el testigo silencioso se vuelve un garante de derechos

Los especialistas aseguran que cuando se presentan casos de intimidación escolar existen tres grupos importantes a quienes hay que direccionar todas las estrategias para la prevención de esta problemática. Ellos son: las víctimas, los intimidadores y los testigos silenciosos u observadores, quienes son aquellos niños o niñas, que presencian las situaciones de acoso y no intervienen ni directa o indirectamente.

La Prueba Saber Pro realizada en el país en 2012, evidencia cómo en el quinto grado más de la mitad de los niños y a casi la mitad de las niñas no les importaba, o inclusive, se divertían viendo el maltrato de algunos de sus compañeros y compañeras. Otros estudios en el tema aseguran que el porcentaje de menores de edad que son testigos de hechos relacionados con acoso escolar se encuentra entre el 60 y el 70 %, situación que potencia al agresor puesto que ellos se convierten en su audiencia. Por ello, es importante que quienes presencian esto no se reían junto al agresor en el momento de la intimidación, comunicar a un adulto lo sucedido y servir de audiencia para quien comete estas agresiones.

“Días después de que aquellos jóvenes me agredieran, fueron a jugar un partido de fútbol a mi colegio. Yo me encontraba al lado de la cancha observando cuando de repente me empezaron a insultar y a decirme cosas terribles. Yo sentí miedo y mucha tristeza pero fueron mis amigas quienes intervinieron, los enfrentaron y les hicieron ver que eso que estaban haciendo no era lo correcto”, recuerda Marre.

Ángela Rosales piensa que existe una posibilidad inmensa de revertir situaciones de acoso escolar y es enseñándoles a los niños a que sean justos y equitativos. “Cuando hay ‘bullying’, los menores de edad deben ser conscientes de que se está presentando un comportamiento entre dos personas que es desigual, que es abusivo y aunque no tenga que ver conmigo, asimilo que esa conducta le hace daño al otro y por ello hay que ayudarle, ya sea defendiéndolo o contando a un adulto que estas situaciones se están presentando”.

Carolina Piñeros de Red Papaz, coincide con Rosales y agrega que, “en el momento en que un niño aprende a identificar que eso que le pasa a su amigo o compañero es injusto, se presenta un desbalance de poder, entonces si el niño en vez de reír tiene una posición crítica frente a ese hecho, ahí se estaría trancando el problema, es pensar un poco en que “a mí no me gustaría que me hicieran eso””. 

Para las especialistas los niños y las niñas por esencia son solidarios, lo que ocurre muchas veces es que no denuncian o no cuentan que se presentan casos de intimidación escolar por miedo a represalias de sus compañeros o porque no confían verdaderamente en que los adultos puedan intervenir positivamente en la problemática. 

Frente a ello, es muy importante que tanto padres de familia, como docentes y directivas de los colegios abran espacios de participación y diálogo donde los niños, las niñas y los adolescentes sientan que su voz es importante, lograr esto empoderará a los menores de edad y los hará confiar mucho más en aquellas personas responsables de adelantar acciones.

“Es importante que el niño sienta que en los adultos encuentra ejemplos, pero también la confianza para hacerse escuchar, y que en ellos va a encontrar un respaldo, que ellos van a ayudarle, no solamente lo van a escuchar sino que van a tomar una acción eficaz que ayude a cambiar esa situación negativa que observen o presencien. El propósito con esto es que los niños hagan el ejercicio de contar algo que no consideren correcto, pero solo lo harán cuando sepan realmente a quien acudir”, asevera Ángela Rosales.

La familia, pilar fundamental para prevenir, mitigar y superar el acoso escolar

“Luego de una semana en la que estuve refugiada en mí misma y en la que lloraba mucho decidí hablar con mis padres y allí les conté lo que me había sucedido. Sé que fue la mejor decisión porque no me dejaron sola y me ayudaron a superar ese momento tan difícil para mí. Uno a veces piensa que cuando se presentan casos de intimidación no hay más salidas y siempre hay algo que uno puede hacer, se puede recuperar la confianza y uno puede salir adelante”.

El anterior es el testimonio de Marre al ser preguntada sobre la importancia que tiene la familia para ayudar a prevenir y tratar la problemática de acoso escolar. Si bien, el Estado y los colegios tienen una responsabilidad indelegable en este tema, los padres, madres, hermanos y demás familiares juegan también un rol fundamental tanto en el manejo de la intimidación, como en su prevención, enseñando, por ejemplo, a sus hijos desde pequeños a no maltratar a otros, a defenderse sin agresión y generando espacios de confianza y comunicación.

Para Ángela Rosales, “si nosotros como padres no abrimos espacios de educación, el niño tampoco va a tener la confianza de venir a contarnos cuando él o ella tengan una situación vulnerable. Si en la familia validamos eso y validamos que pasar por encima de alguien, aventajarse del otro, me muestra que soy capaz, que soy poderoso, me río o me burlo de la situación de los demás, el niño cuando sea víctima no va a querer venir a contarme nada porque va a sentir que defrauda a su familia, que no es capaz”.

RedPapaz considera que es esencial que las familias y en general toda la sociedad entienda que la agresión trae más agresión y por ello la clave está en formar niños y niñas asertivos. “Si los papás decimos a nuestros hijos desde el primer día del jardín, apréndete a defender, si alguien te pega, pégale más duro, estaríamos yendo por el camino incorrecto. Entonces, se trata de que empecemos a mandar un mensaje diferente y queramos que nuestros hijos sean asertivos. Si logramos esto, cambiaríamos por completo la situación que hoy en día viven muchos menores de edad víctimas de intimidación escolar”.

El acoso virtual está de moda

El ciberacoso se ha convertido en una epidemia mundial, y una de las mayores causas de suicidio entre los adolescentes.

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¿Usted sabe exactamente lo que hace su hijo mientras navega por horas en la red? ¿Le suenan términos como Grooming, Ciberbullying, Sexting, Flaming? O ni remota idea de lo que le estoy hablando.

Padres, mucha atención porque estos conceptos han invadido la internet y las redes sociales y están afectando la vida, la mente y el espíritu de un gran número de adolescentes. Así que mejor entérese cuanto antes para que pueda actuar a tiempo.

Muchos recuerdan la triste historia de Amanda Todd, una niña canadiense de 15 años que se suicidó el año pasado tras ser víctima en varias oportunidades de un ciberbullying. Todo comenzó cuando a sus 12 años, la niña mostró por el chat sus pechos desnudos a un usuario. Un año después el hombre la chantajeó de difundir la foto por Facebook si no hacía lo que él le pedía; al negarse, el hombre cumplió con su amenaza. Así comenzó su pesadilla, un acoso psicológíco constante que la llevó a suicidarse.

Otro caso memorable se dio en el 2010 en Argentina, cuando a una niña de 10 años se le ocurrió abrir un grupo de Facebook llamado “3 razones para odiar a Romina Perrone”. La página, que llegó a tener 5.000 seguidores, estaba llena de insultos y fotografías de Romina, su compañera de estudios en un colegio de Buenos Aires, la pequeña víctima tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico.

Y hace sólo dos meses, en abril, otra adolescente, Rehtaeh Parsons, de 17 años, decidió suicidarse tras meses acoso y de constantes burlas de sus compañeros de clase luego de difundirse en la red una foto de su presunta violación por cuatro jóvenes en una fiesta.

Si busca en internet “casos de ciberbullying” o “ casos de Grooming”, encontrará miles de historias desgarradoras, lamentables, y sentirá infinito repudio e impotencia de ver cómo a un ser humano lo matan en vida tras constantes agresiones psicológicas insoportables.

El ciberacoso se ha convertido en una epidemia mundial, y una de las mayores causas de suicidio entre los adolescentes. Historias parecidas a las de Amanda, Rehtaeh o la de Romina las han vivido millones de jóvenes alrededor del mundo. Sólo que muchos lo mantienen en silencio. En Latinoamérica el 55% de los jóvenes han confesado haber sido víctimas delciberbullying o ciberacoso escolar, según cifras reveladas por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Y en Estados Unidos, las estadísticas son más que alarmantes. Allí, según datos oficiales, unos 160.000 estudiantes por día faltan al colegio por temor a ser hostigados.

A diferencia de aquellos tiempos en que las peleas de adolescentes se daban en los patios del colegio durante el recreo y el resultado eran golpes, morados o hinchazones en el cuerpo, hoy, desde cuando el matoneo se trasladó a la red, el tipo de violencia es emocional y el acoso se ha vuelto ominipresente; en cualquier lugar donde haya conexión a  internet los niños pueden ser agredidos o humillados, en su casa, en la casa de sus abuelos, o en cualquier rincón del mundo.

Por eso padres, acompañamiento obligado, no más con el “ellos saben más de eso que nosotros”, “déjelos, que ahí se entretienen por horas y no molestan a nadie”, tómese su tiempo, indague, entérese a qué peligros esta expuesto su hijo en internet, familiarícese con estos términos, sepa qué características presenta un niño cuando es víctima del ciberacoso, averigüe qué entidades le pueden ayudar para evitar o luchar contra estas agresiones. Hable con su hijo, sepa qué lo aflige, que aunque suene a un problema virtual, intangiblemente está llegando a las entrañas del menor.

Diversas entidades nacionales y extranjeras brindan asesoría y protección contra el ciberacoso, desde el Ministerio de las TIC y suportal www.enticconfio.gov.co, se ofrecen espacios de ayuda y de denuncia contra el acoso escolar en la red, así mismo, puede hacer sus denuncias o encontrar ayuda en sitios web como www.teprotejo.org, en @caivirtual y en la plataforma del centro cibernético policial www.ccp.gov.co/. Otra entidad internacional que ofrece un espacio bastante completo es unafinalinea.org, aquí encontrará experiencias de otros jóvenes que han vivido el acoso cibernético y cómo han logrado superar el problema, información relacionada con los peligros en la red, consejos de especialistas y asesoría general para padres e hijos.

Glosario para padres
Cyberbullying: agresión psicológica que se da a través de internet, teléfonos móviles, juegos en línea, para enviar o publicar mensajes, correos, imágenes o videos con el fin de molestar, insultar y humillar a otra persona.

Grooming: estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de internet con el propósito claro de obtener concesiones de índole sexual.

Sexting: envío de contenidos de tipo sexual (fotografías, videos) producidos por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles.

Web apaleador: web creada para realizar ‘ciberacoso’ sobre la víctima, metiéndose con él/ella de manera pública y ridiculizándolo/la. De esta forma se anima a los testigos a que hostiguen a la víctima.

Flaming: una discusión intensa y de corta duración que a menudo incluye lenguaje ofensivo, grosero y vulgar, insultos y a veces amenazas. Ocurre a través de texto o mensajería instantánea, los blogs de los sitios de redes sociales, salas de chat, foros de discusión o en los sitios de juegos en línea.  

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  1. RIESGOS DE LA INTERNET
    • Acceso a información poco fiable y falsa. Existe mucha información errónea y poco actualizada en Internet, ya que cualquiera puede poner información en la red.

    • Dispersión, pérdida de tiempo. A veces se pierde mucho tiempo para localizar la información que se necesita, es fácil perderse navegando.


    • Acceso a información inapropiada y nociva. Existen webs que pese a contener información científica, pueden resultar inapropiadas y hasta nocivas por el modo en el que se abordan los temas.

    • Acceso a información peligrosa, inmoral, ilícita. Existe información poco recomendable y hasta con contenidos considerados delictivos. La globalidad de Internet y las diferentes culturas y legislaciones de los países hacen posible la existencia de estas páginas web en el ciberespacio.

    • Bloqueo del buzón de correo. El adjuntar grandes archivos a los correos sin pedir previamente autorización al receptor del mensaje puede bloquear temporalmente su buzón de correo.

    • Recepción de "mensajes basura". Ante la carencia de una legislación adecuada, por e-mail se reciben muchos mensajes de propaganda no deseada (spam) o con virus.

    • Recepción de mensajes personales ofensivos. Al comunicarse en los foros virtuales, como los mensajes escritos se prestan más a malentendidos que pueden resultar ofensivos para algunos de sus receptores

    • Pérdida de intimidad. En ocasiones, hasta de manera inconsciente al participar en los foros, se puede proporcionar información personal, familiar o de terceras personas a gente desconocida.

    • Acciones ilegales. Difundir determinadas opiniones o contenidos, insultar o amenazar a través de Internet puede acarrear responsabilidades judiciales.

    • Malas compañías. Especialmente en los chats, se puede entrar en contacto con personas que utilizan identidades falsas con oscuras intenciones.

    USO ADECUADO DEL INTERNET
    • Es necesario formar a los padres, que muchas veces no saben cómo funciona Internet ni sus riesgos, y deben asumir su deber de educar y negociar reglas sobre el uso de Internet en casa con sus hijos.

    • Conviene que los padres hablen con los centros educativos para asesorarse y conocer cómo se trata el tema en la escuela.

    • En casa, colocar el ordenador a la vista de todo el mundo, en una dependencia familiar (salón, biblioteca) distinta del dormitorio de los niños.

    • Tener un antivirus actualizado que proteja el ordenador de los virus.

    • Instalar programas protectores que filtren la información facilitando el acceso a sitios web seguros y controlando el tiempo de conexión.

    • Establecer reglas básicas de seguridad en casa y en el centro educativo: momento del día en el que se puede usar Internet, tiempo... Tener en cuenta las posibilidades de acceso a Internet en la casa de amigos, cibercafés.

    • Hablar abiertamente con los menores sobre el uso de Internet, su utilidad y sus riesgos. Enseñarles a navegar con seguridad: explicarles normas básicas de uso y aspectos legales a tener en cuenta, que distingan contenidos no recomendables.

    • Hacer de Internet una actividad abierta y familiar, navegar juntos, saber con quienes se comunican. Muchas veces los hijos pueden enseñar mucho a sus padres.

    • No divulgar información privada personal contraseñas, dirección del domicilio familiar, datos bancarios o de personas conocidas por Internet.

    • No enviar fotografías sin el permiso de los padres.

    • No comprar sin la supervisión de un adulto. Y ante instrucciones poco claras, NO seguir el proceso de compra.

    • No contestar e-mails que tengan contenido ofensivo y cuidar de no molestar ofender a otros en los mensajes por e-mail o chat.

    • No concertar encuentros con personas conocidas on-line, las personas que se conocen on-line pueden ser muy distintas a lo que parecen.

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