La primera vez que leí que una sequía había dejado al descubierto una ciudad de hace 3.400 años en el río Tigris, sentí una mezcla extraña entre asombro y silencio interior. No fue solo la noticia arqueológica lo que me impactó, fue la sensación de estar mirando un espejo antiguo de nosotros mismos. Como si la tierra, cansada de guardar secretos, hubiera decidido hablar justo ahora, en un momento donde el mundo también parece seco por dentro.
Vivimos tiempos acelerados. Todo es inmediato, descartable, medido en segundos y en likes. Y de repente, una ciudad entera emerge desde el fondo de un río milenario, recordándonos que hubo personas que caminaron, amaron, gobernaron, soñaron y se equivocaron mucho antes de que nosotros siquiera existiéramos como idea. Esa ciudad, identificada como parte del antiguo reino de Mittani, no salió a la superficie por un descubrimiento planeado, sino por una ausencia: la falta de agua. La sequía, que hoy asociamos casi siempre con crisis, fue la que permitió que la historia respirara otra vez.
Ahí fue donde algo dentro de mí hizo clic. Porque no es la primera vez que la falta revela más que la abundancia. A veces, cuando todo fluye sin interrupciones, no miramos hacia abajo, no cuestionamos, no recordamos. Pero cuando algo se seca —un río, una relación, una etapa de la vida— aparecen preguntas que antes no queríamos hacernos. ¿Quiénes fuimos? ¿Qué estamos construyendo? ¿Qué quedará cuando el ruido se vaya?
Esta ciudad no es solo un conjunto de muros antiguos. Es un mensaje. Un recordatorio incómodo de que la humanidad ya ha pasado por ciclos de esplendor y colapso. Que la tecnología, el poder y la organización social no nos hacen inmunes al tiempo ni a la naturaleza. Hoy hablamos de inteligencia artificial, de ciudades inteligentes, de automatización total, y aun así dependemos del agua, del clima, de decisiones colectivas que muchas veces seguimos postergando. No es casualidad que este hallazgo se dé en pleno debate global sobre el cambio climático y la sostenibilidad. La historia no vuelve para ser admirada; vuelve para ser escuchada.
Mientras leía sobre los restos de murallas, edificios administrativos y tablillas cuneiformes, pensé en cómo documentamos hoy nuestra propia civilización. Datos en la nube, redes sociales, correos electrónicos, bases de datos personales. Todo intangible, todo vulnerable. En ese punto, no pude evitar recordar algunos artículos que he leído en Cumplimiento Habeas Data – Datos Personales (https://todoenunonet-habeasdata.blogspot.com/), donde se habla de la memoria digital, de cómo dejamos huella sin darnos cuenta y de la responsabilidad que implica custodiar información. Ellos grababan su historia en piedra; nosotros la dejamos flotando en servidores que pocos entienden del todo.
También pensé en la organización. Esa ciudad no surgió al azar. Hubo planeación, liderazgo, estructuras claras. Algo que hoy seguimos buscando, incluso en contextos empresariales modernos. En más de una ocasión he leído reflexiones profundas en Organización Empresarial TodoEnUno.NET (https://organizaciontodoenuno.blogspot.com/) sobre cómo las empresas y las sociedades fracasan no por falta de recursos, sino por perder el sentido, la visión y la conexión humana. Viendo esa ciudad antigua, entendí que el verdadero progreso no está en lo nuevo, sino en lo coherente.
Como joven nacido en 2003, muchas veces siento que cargamos con una contradicción pesada: heredamos un mundo lleno de avances, pero también de grietas profundas. Nos dicen que tenemos todas las oportunidades, pero también que no hay tiempo, que el planeta se agota, que la ansiedad es normal. Y sin embargo, cuando una ciudad de hace miles de años emerge del fondo de un río, algo se ordena por dentro. Nos recuerda que no somos el centro del universo, pero sí responsables de lo que hacemos con el tiempo que nos tocó.
Esta noticia no me produjo euforia, sino respeto. Respeto por quienes vivieron antes, por quienes vendrán después, y por el presente que muchas veces desperdiciamos distraídos. Me hizo pensar en lo que escribí alguna vez en El blog Juan Manuel Moreno Ocampo (https://juanmamoreno03.blogspot.com/): que la conciencia no siempre llega con respuestas, sino con preguntas que incomodan. Esta es una de ellas. ¿Qué dirá de nosotros la tierra dentro de 3.000 años, si es que queda algo que decir?
Hay algo profundamente espiritual en todo esto, aunque no se mencione a ningún dios en la noticia. La espiritualidad, al menos como yo la entiendo y como la he aprendido leyendo Amigo de ese ser supremo en el cual crees y confías (https://amigodeesegransersupremo.blogspot.com/), no está solo en la fe, sino en la humildad de reconocernos pequeños frente a algo más grande. Una ciudad enterrada durante siglos reaparece no para glorificarnos, sino para ubicarnos.
Incluso el silencio de esas ruinas habla. Habla de paciencia, de ciclos, de la lentitud con la que la vida realmente se transforma, muy distinto a la velocidad con la que hoy exigimos resultados. Tal vez por eso conecté tanto con este hallazgo. Porque en medio de una generación que vive acelerada, ansiosa y sobreestimulada, la tierra nos obliga a bajar el ritmo y mirar con otros ojos.
No sé si esta ciudad será completamente excavada, restaurada o nuevamente cubierta por el agua. Y quizá ahí esté la lección más honesta: no todo está hecho para permanecer visible todo el tiempo. Hay cosas que aparecen solo cuando estamos listos para verlas. O cuando ya no podemos seguir ignorándolas.
Esta sequía, que es tragedia para muchos, también fue revelación. Y eso no la justifica, pero sí nos interpela. Nos invita a pensar en qué estamos secando hoy sin darnos cuenta. Ríos, diálogos, vínculos, conciencia. Porque tal vez, dentro de muchos años, alguien más descubra lo que dejamos atrás y se pregunte si aprendimos algo cuando aún estábamos a tiempo.
Agendamiento: Whatsapp +57 310 450
7737
Facebook: Juan Manuel Moreno Ocampo
Twitter: Juan Manuel Moreno Ocampo
Comunidad de WhatsApp: Únete a nuestros
grupos
Grupo de WhatsApp: Unete a nuestro
Grupo
Comunidad de Telegram: Únete a nuestro canal
Grupo de Telegram: Unete a nuestro Grupo
👉 “¿Quieres más tips como
este? Únete al grupo exclusivo de WhatsApp”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario